lunes, 27 de diciembre de 2010
Los canales adecuados
- Dirige tu solicitud a Ala – dijo Marwan.
- Le envié la solicitud y me la devolvió con el mensaje: “Dirígete a Marwan”-dijo el mendigo.
- Al menos aquí hay un hombre – dijo el califa – que se da cuenta de que todo debe seguir su conducto. Sería positivo si todos los que estáis aquí presentes lo comprendieseis.
El mendigo fue recompensado.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Los dos hermanos
Un día, uno de ellos se despertó por la noche y pensó:
- Mi hermano está casado y tiene hijos. Debido a esto se ve expuesto a problemas y gastos de los cuales me libro. Así es que iré y trasladaré algunos sacos que me pertenecen a su almacén, lo cual es más que justo. Haré esto al amparo de la noche, ya que de otro modo su generosidad le impedirá aceptarlos.
Trasladó los sacos y regresó a la cama.
Podo después, el otro hermano se despertó y reflexionó:
- No es justo que me lleve la mitad de todo el maíz de nuestro campo. Mi hermano, que es soltero carece de los placeres que proporciona una familia, y por lo tanto intentare compensarlo un poco moviendo parte de mi maíz a su almacén.
Y puso en práctica lo que pensó.
Por la mañana, quedaron asombrados de tener aun el mismo números de sacos en el almacén, y tras esto ninguno de los dos pudo comprender por qué, año tras año, el número de sacos era el mismo, a pesar de que ambos los cambiaban a hurtadillas.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Transmitiendo
Puedes conocer a las personas muy bien, verlas diariamente, vivir en la misma casa con ellas. No conceden especial importancia a lo que dices o haces hasta que se enteran que vas a aparecer en televisión. Entonces se apresuran a llegar pronto de la oficina, no para verte en casa, sino para verte diciendo las mismas cosas en televisión.
Del mismo modo, numerosas personas que no soñarían en leer uno de tus libros se apiñaran incomodas alrededor de un aparato de radio para escuchar cómo otras personas hablan acerca del libro.
Es una triste carencia de la cultura no haber hecho posible que la gente tome interés en algo a menos que esté dramatizado (por el mero acto de transmitirlo) o ritualizado.
Es la misma gente que dice:”Tengo que venir a tu conferencia”. Cuando respondes “me puedes escuchar diciendo las mismas cosas cada día, sin tener que asistir a una reunión”, contestan invariablemente: “Si, pero no es lo mismo”.