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domingo, 18 de octubre de 2009

NaSruDin

Nueve burros

Una vez Nasrudin se comprometió a llevar nueve burros para entregarlos a un granjero de la localidad.
El hombre que se los había confiado los contó uno por uno, para que Nasrudin estuviese seguro de que realmente eran nueve.
En el camino, se atención se distrajo por algo que vio a un lado.
Nasrudin, sentado sobre uno de los animales, los contó una y otra vez. Solamente podía contar ocho.
Lleno de pánico, saltó al suelo, miró en todas direcciones, y los contó nuevamente.
Había nueve.
Entonces se dio cuenta de un hecho notable. Cuando estaba montado en burro, solamente podía ver ocho burros. Sin embargo, cuando desmontaba, había nueve a la vista, sin lugar a dudas.
Este es el castigo por ir montado- reflexionó el Maestro- Sin duda debería ir caminando detrás de los burros.
¿Tuviste alguna dificultad para traerlos hasta aquí? – le pregunto el granjero cuando llegó, polvoriento y cansado.
No después de que aprendí el truco de los que llevan burros. Caminar detrás – dijo Nasrudin – Antes de hacerlo, me jugaban toda clase de artimañas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

NASRUDIN

Nombres

Cierto conquistador le dijo a Nasrudin:
-Maestro, todos los grandes gobernantes del pasado han llevado títulos honoríficos de lo que siempre formaba parte el nombre de Dios, así por ejemplo, existió Dotado por Dios, Aceptado por Dios, y mucho mas. ¿Qué te parece algún nombre de esta naturaleza para mí? Sugiéreme uno.
- Dios no lo quiera,- respondió Nasrudin.

domingo, 23 de agosto de 2009

Nasrudin

El tiempo de la compañía

El maestro había aceptado un empleo en una fábrica. El capataz vio que dejaba sus herramientas y se dirigía caminando hacia la puerta.
-¿Qué es lo que crees que estas haciendo?
- Voy a que me corten el pelo.
-¡No puedes ir a que te corten el pelo durante un tiempo que no es tuyo! Pertenece a la compañía que paga tu sueldo.
-Pero el pelo me creció9 precisamente durante ese tiempo.
-No, no todo. Solamente una parte.
-Está bien, entonces no me lo cortaré todo.

Moraleja: puede ser que el pelo te haya crecido durante un tiempo en que te ocupa la compañía, pero eso no quiere decir que todos lo reconozcan.

domingo, 16 de agosto de 2009

Nasrudin

Ambición

Nasrudin había solicitado empleo en una tienda de departamentos, y el jefe de personal le estaba interrogando para darse cuenta de su capacidad.
-Aquí queremos a personas con ambición – le dijo - ¿Qué clase de puesto es el que usted desea obtener?
-¿Le parece bien – dijo Nasrudin – que pida su puesto?
-¿Está usted loco?
-Bien podría ser que lo estuviese,- dijo el Maestro – Pero ¿es ese un requisito indispensable?

domingo, 12 de julio de 2009

Nasrudin

Esotérico

Un impostor espiritual llamado Khamsa fue una vez a ver a Nasrudin, y le dijo:
- ¿Es verdad que tú eres clarividente y posees conocimientos ocultos?
- Dime tú algo acerca de tus propias experiencias, - fue todo lo que Nasrudin quiso responder.
- Muy bien. Durante la noche yo abandono este nivel de terrena materialidad y me elevo hasta el más alto cielo.
- ¿Acaso, oh sabio Maestro- preguntó Nasrudin- sientes que tu rostro es refrescado por algo parecido a un abanico?
- ¡Si, si!, - dijo Khamsa, pensando que esto era seguramente indicio de algo espiritualmente elevado.
- En ese caso- dijo Nasrudin – debo informarte que el objeto en forma de abanico es la cola de mi burro orejudo.

domingo, 5 de julio de 2009

Nasrudin

Necesidades

Cuando el Maestro salio de la mezquita, después de la oración, un mendigo que estaba sentado en la calle, le pidió limosna. La conversación tuvo lugar como sigue:
Maestro:- ¿Eres gastador?
Mendigo:- Sí, Maestro.
Maestro: - ¿Te gusta estar sentado bebiendo café y fumando?
Mendigo: - Sí.
Maestro:- ¿Supongo que te gusta ir diariamente a los baños?
Mendigo:- Sí.
Maestro: - … ¿Y quizás hasta divertirte un poco, bebiendo con tus amigos?
Mendigo: - Sí, todas estas cosas me gustan.
- Tut, tut- dijo el Maestro, y le dió una moneda de oro.
Pocos pasos mas adelante, otro mendigo, le pidió una moneda con gran insistencia.
He aquí el dialogo:
Maestro:- ¿Eres gastador?
Mendigo:- No, Maestro.
Maestro:- ¿Te gusta estar sentado bebiendo café y fumando?
Mendigo: - No.
Maestro:- Supongo que te gusta ir diariamente a los baños.
Mendigo:- No.
Maestro:-… Y quizás hasta divertirte bebiendo con tus amigos.
Mendigo:- No, yo solamente quiero vivir humildemente y rezar.
Tras lo cual el Maestro le dió una pequeña moneda de cobre.
-Pero, ¿Por qué me das a mi, un solo centavo, - se lamentó el mendigo- siendo como soy un hombre piadoso y que economiza, y le has dado una moneda de oro a ese individuo que es un manirroto.
- ¡Ah! – replicó el Maestro – Sus necesidades son mayores que las tuyas.

Este cuento se reproduce por cortesía de Sir Edwin Chapman-Andrews.
Idries Shah

domingo, 28 de junio de 2009

Nasrudin

La escasez de agua

Había una gran escasez de agua, a causa de la falta de lluvia. Los lagos que la suministraban a cierta ciudad, habían bajado mucho de nivel.
El Consejo Municipal anuncio que necesitaba un pocero zahorí que encontrase un manantial.
Nasrudin, que estaba trabajando en una fabrica cercana, se ofreció de voluntario para ayudar en la tarea.
Estipuló que su labor para conseguir agua tendría que realizarse en lunes.
Cuando llego el día señalado, en vez de tomar una vara de las que se utilizan para buscar agua, Nasrudin rodeado de una muchedumbre de espectadores curiosos, se despojo de su camisa, pidió que le trajeran una tina y un poco de agua, y comenzó a lavar la camisa.
De cuando en cuando, miraba hacia el cielo.
Alguien protestó:
-¿Qué tiene que ver el lavar tu camisa con encontrar agua para la ciudad?
-Paciencia- dijo Nasrudin-. No es el lavarla lo que surte efecto. Cualquier tonto sabe que precisamente cuando se cuelga la ropa a secar es cuando la lluvia comienza a caer.

domingo, 14 de junio de 2009

NASRUDIN

Como lograr que continúe

El Maestro Nasrudin acostumbraba pararse en mitad de la calle los días de mercado, para que lo señalaran como un idiota.
Una y otra vez la gente le ofrecía una moneda grande y una pequeña, pero él siempre escogía la moneda pequeña.
Un día, un hombre bondadoso le dijo:
-Maestro, deberías de tomar la moneda mayor. Entonces tendrías mas dinero y dejarías de ser el hazmerreír de la gente.
-Eso podría ser cierto- dijo Nasrudin - , pero si yo siempre escojo la mayor, la gente dejará de ofrecerme dinero, para demostrar que soy mas idiota que ellos. Entonces no tendría ninguna de las dos.

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Burro perdido

-Maestro, tu burro ha desaparecido.
-Gracias al cielo que yo no estaba sobre él en ese momento, pues de lo contrario yo también habría desaparecido.

domingo, 7 de junio de 2009

No obtengas conclusiones prematuras

Aunque se suponía que era un hombre sabio y santo, Nasrudin fue acusado de ser poco más que analfabeta.
Un día el gobernador de su país decidió ponerle a prueba.
-Escribe algo, Nasrudin- le dijo.
-Me encantaría hacerlo, pero he hecho una promesa de nunca jamás volver a escribir una sola letra – dijo Nasrudin.
-Bueno, escribe algo en la forma en que acostumbrabas escribir antes de que decidieras no volver a escribir, para que yo pueda ver como era.
-No puedo hacerlo. Piensa que cada vez que escribes algo, tu escritura cambia ligeramente a causa de la práctica. Si yo escribiese ahora, seria algo escrito para ahora.
-Entonces tráiganme un ejemplo de su escritura, si alguien conserva algo en su poder – ordenó el gobernador.
Una persona trajo un manuscrito terriblemente garabateado que el Maestro le había escrito alguna vez.
-¿Es ésta tu escritura? – preguntó el monarca.
-No- dijo Nasrudin -. La escritura no solamente cambia con el tiempo, sino que lo que tú estás viendo ahora es una muestra de escritura que yo hice para demostrarle a alguien la forma en que él no debía escribir.

domingo, 26 de abril de 2009

Cuentos



NUEVE BURROS

Una vez, Nasrudin se comprometió a llevar nueve burros para entregarlos a un granjero de la localidad.
El hombre que se los había confiado los contó uno por uno, para que Nasrudin estuviese seguro de que realmente eran nueve.
En el camino, su atención se distrajo por algo que vio a un lado.
Nasrudin, sentado sobre uno de los animales, los contó una y otra vez. Solamente podía contar ocho.
Lleno de pánico, saltó al suelo, miró en todas direcciones, y los contó nuevamente.
Había nueve.
Entonces se dio cuenta de un hecho notable. Cuando estaba montado en burro, solamente podía ver ocho burros. Sin embargo, cuando desmontaba, había nueve a la vista, sin lugar a dudas.
-Este es un castigo por ir montado,- reflexionó el Maestro-. –Sin duda debería ir caminando detrás de los burros.
-¿Tuviste alguna dificultad para traerlos hasta aquí?- le preguntó el granjero cuando llegó, polvoriento y cansado.
No después de que aprendí el truco de los que llevan burros. Caminar detrás –dijo Nasrudin-. Antes de hacerlo, me jugaban toda clase de artimañas.

CONCIENCIA SOCIAL

Alguien le dijo al Maestro Nasrudin que él debería estar tan interesado en el bienestar de los demás como lo estaba en el suyo propio.
Por lo tanto, la siguiente vez que se tragó una cucharada de sopa demasiado caliente, salió corriendo hasta la calle del pueblo, gritando:
-¡Cuidado, cuidado, mi estomago se ha incendiado!.

domingo, 29 de marzo de 2009

Cuentos

Yo mismo
Un monje le dijo a Nasrudín:-Es tal mi desinterés que nunca pienso en mí mismo, solamente en otros.Nasrudín le contestó:-Yo soy tan objetivo que puedo mirarme a mí mismo como si fuera otra persona;así es que puedo permitirme pensar en mí mismo.

Cómo lograr que continue
El Maestro Nasrudín acostumbraba a pararse en mitad de la calle los dias de mercado para que lo señalaran como un idiota.una y otra vez la gente le ofrecia una moneda grande y una pequeña, pero el siempre escogia la moneda pequeña.Un dia, un hombre bondadoso le dijo:- Maestro, debería tomar la moneda mayor. Entonces tendrías más dinero y dejarías de ser el hazmererir de la gente.- Eso podría ser cierto - dijo Nasrudin -, pero si yo siempre escojo la mayor, la gente dejará de ofrecerme dinero, para demostrar que soy más idiota que ellos. Entonces no tendria ninguna de las dos.

Un bocado
Nasrudín visitó a un clérigo que tenía fama de tacaño, quien le preguntó:- Maestro, ¿te gustaría comer un bocado?Cuando la comida llegó, el maestro observó que efectivamente no era más que un bocado.Casualmente en ese momento un mendigo se asomó por la ventana. Y el clérigo le gritó:- ¡Vete, o te romperé la cabeza!- Hermano - le dijo Nasrudín - aléjate volando. Tengo experiencia para asegurarte que este hombre nunca exagera.