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jueves, 9 de diciembre de 2010

La locura de Dhun`Nun

Dhun`Nun tenía un comportamiento que la gente corriente consideraba propio de un loco, y lo recluyeron en un manicomio.
Algunos amigos suyos fueron al manicomio para ver cómo estaba.
Les parecía que quizás hubiera estado comportándose así de manera intencionada, para que la gente aprendiera de él.
Cuando los vio, les gritó, les preguntó quiénes eran y les amenazó.
Le explicaron que eran sus amigos y que habían venido a interesarse por su bienestar y a manifestar que no creían que estuviera loco de verdad.
Dhun´Nun les tiró palos y piedras, y ellos huyeron de su locura, pues por tal la tomaron.
Entonces Dhun´Nun se rio y explicó:
- Creían haber entendido que solo me estaba haciendo pasar por loco; pero en cuanto me ven hacer el loco, se imaginan que lo estoy.

lunes, 18 de octubre de 2010

Lectura del pensamiento



Maulana Sirajuddin nos cuenta que cierto día fue al jardín de Hisamuddin y se trajo de allí un manojo de flores; y pensó que Maulana estaría en casa de Chalabi. Entró allí y se encontró con que había eruditos importantes sentados con Maulana y que Maulana daba una disertación sobre el significado místico de las cosas; y que los discípulos tomaban notas sobre la disertación.
- Y me olvidé del ramo de flores que traía envuelto en mi pañuelo – siguió contando Sirajuddin – Y Maulana volvió la cara hacia mí y comentó que el que viene de un jardín debe traer flores, del mismo modo que se espera que el que viene de una tienda de un vendedor de dulces traiga consigo algunos dulces. Aquel comentario asombró a Sirajuddin; que, presentando sus respetos a Maulana, puso las flores ante él, y entonces cantaron canciones místicas.

viernes, 15 de octubre de 2010

La vaca y el león

Un hombre guardó una vez una vaca en un establo. Vino un león, se comió la vaca y ocupó su lugar.
Cuando el hombre volvió al establo, estaba a oscuras y entró a tientas. Tocó con las manos todas las partes del león, y le pareció que estaba tocando a su animal.
El león pensó:
- Si supiera quién soy, no me acariciaría. Si lo hace es solo porque estamos a oscuras, y porque se imagina que debo ser su animal doméstico.

lunes, 11 de octubre de 2010

Dame el todo, no me des las partes



Un hombre fue a la tienda de un tatuador y le pidió que le tatuase en la piel la figura de un león.
Pro el hombre era cobarde. En cuanto sintió el primer pinchazo, dijo:
-¿Qué parte del león estas dibujando?
- La cola – dijo el tatuador
- Deja la cola – exclamo el hombre -; haz otra parte.
El artista hizo lo que le pedían. Pero el hombre volvió a soltar un grito de dolor.
Y esto se repitió una y otra vez, hasta que el artista tatuador le dijo que le resultaba imposible dibujar el tatuaje de un león si no le dejaban dibujar ninguna de sus partes.

domingo, 10 de octubre de 2010

La maravilla de las velas

Se cuenta, asimismo, que Moinuddin celebró un día una reunión y audición mística a la que invitó a muchos dignatarios de la ciudad. Cada uno de los invitados trajo una vela grande para aportar algo a la iluminación de la reunión, y todos vieron con asombro que Maulana había traído una vela minúscula. Nadie dijo nada, pero se intercambiaron miradas de asombro, pues algunos lo achacaban a tacañería mientras que otros creían decididamente que Maulana estaba loco. Nada de aquello pasaba desapercibido a Maulana, que comentó por fin que su vela pequeña era, en realidad, la “savia vital” de todos los cirios enormes que habían traído los demás. Los simpatizantes de Maulana asintieron, pero otros muchos no estuvieron de acuerdo, y Maulana dijo:
- Si no creéis lo que digo, os lo demostraré.
Y, dicho esto, lo demostró prácticamente; pues he aquí que toda la sala quedo asumida en la oscuridad, pues Maulana había apagado su propia vela pequeña. Después, el Maestro volvió a encender su vela, con el resultado de que todas las velas grandes se encendieron de nuevo por si solas, con gran asombro y maravilla por parte de todos. Los que no creían en él reconocieron su error, y la audición mística prosiguió con fuerza renovada y duró toda la noche. Y todas las velas grandes se consumieron, mientras que la vela pequeña del Maestro seguía ardiendo como antes, sin perder su brillo ni su sustancia. Muchos se hicieron discípulos de Maulana aquel día.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Relatos

A efectos semejantes deben corresponder causas semejantes

Un tendero tenía un loro en su tienda.
Un día, un gato derribó un recipiente de aceite y salio huyendo.
Cuando llegó el tendero, creyó que había sido el ave la que había vertido el aceite y la maltrató tanto que le arrancó todas las plumas de la cabeza.
Al cabo de un tiempo, el loro vio pasar a un calvo y gritó:
- ¿Qué aceite has vertido tú?

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La madre tierra

Se cuenta también que cuando murió uno de los discípulos principales, sus compañeros discutieron si debían enterrarlo en un ataúd de madera o sin ataúd; y, como no llegaban a una decisión, pidieron consejo al santo Karamuddin. Este expresó lo opinión de que el cuerpo debía enterrarse sin el ataúd de madera, y explicó que así como el amor de la madre por sus hijos es mayor que el amor de un hermano, del mismo modo la madre tierra acogerá en su regazo con mas afecto a su hijo que a la madera del ataúd, pues la madera sale de la tierra y es, por lo tanto, “criatura hermana”. Cuando Maulana se enteró de esta opinión, felicitó al santo, y dijo que no había visto jamás esta explicación en ningún libro.

lunes, 26 de octubre de 2009

La parábola de los árboles frutales

Se cuenta también que cierto día un discípulo abordo al hijo de Maulana diciéndole que todo el estamento culto de Konia estaba deseoso de oír predicar a Maulana y de recibir el bien de su palabra y le pidió que solicitara a Maulana que les hablase.
Maulana aceptó la petición y observó que las personas que le habían presentado esa solicitud eran dignas, como los árboles cargados de frutas cuyas ramas cuelgan con humildad, para entregar el bien de sus frutos. La humildad les había otorgado gracia de entendimiento; no eran aquellos cuyas ramas habían ascendido hasta lo mas alto de los cielos, “llenos de orgullo, de amor propio, y por ello estériles”, y que si hubieran sido así no le habrían invitado a que les hablara.

domingo, 25 de octubre de 2009

El sediento y el agua

Un hombre sediento llegó junto a un arroyo.
No alcanzaba el agua, pues había un muro que él no podía salvar.
Tomo un ladrillo del muro y lo arrojo al agua, produciendo un ruido delicioso para sus oídos.
Siguió haciendo lo mismo, ladrillo tras ladrillo, hasta que la gente le preguntó por qué hacia aquello.
- Tengo dos motivos – dijo – El primero es que me gusta el sonido del chapoteo del agua, que es música para los oídos del sediento. El segundo es que con cada ladrillo que arranco del muro me acerco más al nivel del agua.
Cuanta mas sed tiene el hombre, mas anhela le sonido mismo del agua, y con mas prisa arranca los ladrillos del muro.

viernes, 23 de octubre de 2009

El derviche que se casó con una prostituta

El Alto Sayed dijo al que llevaba la tunica de derviche:
-Si no hubieras tenido tanta prisa por casarte con una ramera y me hubieras contado tus planes, te habríamos buscado una mujer pura.
- Ya he tenido nueve mujeres puras, y cuando cada una de ellas se volvía libertina, yo me llenaba de tristeza.
“Me he casado con esta intencionadamente, para ver qué sucedía. Ya he intentado guiarme por la razón hasta no poder más. Ahora practicaré la irracionalidad”.

lunes, 27 de abril de 2009

El vuelo misterioso



Se cuenta también que algún tiempo antes de que sucediera esto, Maulana estuvo con sus discípulos en una reunión y audición desde antes del mediodía hasta bien entrada la noche. Al final de esa reunión, el santo Chalabi Hisamuddin tenía mucho sueño. Maulana, al observarlo, extendió su manto para que se acostara en él, y Chalabi se quedo dormido. Durante su sueño, soñó que llegaba una gran ave blanca que lo tomaba en sus garras y subía volando hasta regiones muy por encima de la Tierra; tan alto, que la Tierra parecía una mota pequeña.
Cuando el ave llegó a aquella región, se posó en lo alto de una montaña tan fértil y tan llena de vegetación como si Dios la hubiera creado a partir de una gran joya verde.
En lo alto de la montaña, Chalabi vio una cabeza semejante a una cabeza humana; y entonces el ave puso en la mano de Chalabi una espada y le dijo que debía cortar el cuello de aquella cabeza; lo cual era un mandato de Dios, añadió el ave. Chalabi preguntó al ave quien era, y recibió por respuesta que el ave era una compañera de Gabriel. Chalabi hizo lo que le habían mandado, y el ave volvió a izarlo y lo dejo en el mismo punto de la Tierra de donde se lo había llevado volando.
Cuando se despertó Chalabi, vio a Maulana de pie a su lado.

sábado, 28 de marzo de 2009

Relatos

Lectura de pensamiento
Maulana Sirajuddin nos cuenta que cierto día fue al jardín de Hisamuddin y se trajo de allí un manojo de flores; y pensó que Maulana estaría en casa de Chalabi. Entro allí y se encontró con que había eruditos importantes sentados con Maulana y que Maulana daba una disertación sobre el significado místico de las cosas; y que los discípulos tomaban notas sobre la disertación.
- Y me olvide del ramo de flores que traía envuelto en mi pañuelo-
siguió contando Sirajuddin- , y Maulana volvió la cara hacia mi y comento que el que viene de un jardín debe traer flores, del mismo modo que se espera que el que viene de la tienda de un vendedor de dulces traiga consigo algunos dulces.
Aquel comentario sorprendió a Sirajuddin, que, presentando sus respetos a Maulana, puso las flores ante él; y entonces cantaron canciones místicas.

Los amantes…
El califa dijo a Laila:
-¿Cómo es posible que Majnun esté prendado de ti, teniendo en cuenta que no eres más hermosa que otras muchas mujeres?
- Calla,- dijo ella -, pues tú no eres Majnun.
Cuanto más despierto esta un hombre ante las cosas que lo rodean, más dormido está; y su despertar es peor que su sueño.