Un hombre sediento llegó junto a un arroyo.
No alcanzaba el agua, pues había un muro que el no podía saltar.
Tomó un ladrillo del muro y lo arrojó al agua, produciendo un ruido delicioso para sus oídos.
Siguió haciendo lo mismo, ladrillo tras ladrillo, hasta que la gente le preguntó por qué hacía aquello.
- Tengo dos motivos- dijo- El primero es que me gusta el sonido del chapoteo del agua, que es música para los oídos del sediento. El segundo es que con cada ladrillo que arranco del muro me acerco más al nivel del agua.
Cuanta más sed tiene el hombre más anhela el sonido mismo del agua, y con más prisa arranca los ladrillos del muro.
IDRIES SHAH
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martes, 23 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
La manipulación mental
Había una vez unos escolares perezosos que querían huir de sus estudios. Uno de ellos propuso que hicieran que su maestro se sintiera enfermo a base de decirle que tenía muy mal aspecto.
Y así lo hicieron: en cuanto llegó el maestro a la escuela, los muchachos le fueron diciendo uno tras otro que parecía enfermo. Al principio, el maestro dijo a los muchachos que se encontraba bien y que aquello eran imaginaciones suyas; pero cuando otros más le dijeron, de manera aparentemente espontánea, que tenia mal aspecto, empezó a sentirse mal.
Volvió a la casa y dijo a su mujer que le pasaba algo malo. Ella le dijo que aquello le parecía fruto de su imaginación, pero el insistió en que estaba al borde de la muerte y se acostó, y llegó a acusar a su mujer de falta de sensibilidad ante sus sufrimientos.
IDRIES SHAH
Y así lo hicieron: en cuanto llegó el maestro a la escuela, los muchachos le fueron diciendo uno tras otro que parecía enfermo. Al principio, el maestro dijo a los muchachos que se encontraba bien y que aquello eran imaginaciones suyas; pero cuando otros más le dijeron, de manera aparentemente espontánea, que tenia mal aspecto, empezó a sentirse mal.
Volvió a la casa y dijo a su mujer que le pasaba algo malo. Ella le dijo que aquello le parecía fruto de su imaginación, pero el insistió en que estaba al borde de la muerte y se acostó, y llegó a acusar a su mujer de falta de sensibilidad ante sus sufrimientos.
IDRIES SHAH
miércoles, 1 de abril de 2009
Acordarse de la muerte
Se cuenta también que en aquellos tiempos había muerto un hombre importante de Konia y que Maulana estaba presente en el duelo, aunque no entró en la casa donde se había producido la muerte y esperó fuera a que sacaran el ataúd para llevarlo en procesión hasta el cementerio.
Kamaluddin estaba en la puerta de la casa del difunto y saludaba a los que venían a sumarse a la procesión; y cuando fueron a bajar por fin el ataúd a la fosa, Maulana, que estaba de pie junto a la fosa, pidió oír la oración fúnebre, y convoco también a Kamaluddin; y dijo después:
-Suponiendo que se pidiera a un tal Sadruddin y a otro tal Badruddin (que ya habían fallecido) que se presentaran, saliendo de sus tumbas, no podríamos decir si cualquiera de los dos tendría “el resplandor y las bendiciones de Dios” cuando les leyeran por primera vez los registros de los Ángeles Registradores. Como todos los que “se van” se llevan consigo sus buenas obras o sus obras malas, por eso es necesario recordar el Día del Juicio, pues esta persona que ha muerto también será juzgada en virtud de sus actos.
Kamaluddin estaba en la puerta de la casa del difunto y saludaba a los que venían a sumarse a la procesión; y cuando fueron a bajar por fin el ataúd a la fosa, Maulana, que estaba de pie junto a la fosa, pidió oír la oración fúnebre, y convoco también a Kamaluddin; y dijo después:
-Suponiendo que se pidiera a un tal Sadruddin y a otro tal Badruddin (que ya habían fallecido) que se presentaran, saliendo de sus tumbas, no podríamos decir si cualquiera de los dos tendría “el resplandor y las bendiciones de Dios” cuando les leyeran por primera vez los registros de los Ángeles Registradores. Como todos los que “se van” se llevan consigo sus buenas obras o sus obras malas, por eso es necesario recordar el Día del Juicio, pues esta persona que ha muerto también será juzgada en virtud de sus actos.
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