El éxtasis ha pasado, pero tus pensamientos lo evoca,
pregúntales sobre ello, o invócalo tú mismo.
Cuando la tristeza te asalte, si eres sabio,
te preguntarás en ese momento colmado de tristeza
diciendo, “oh tristeza, ahora niegas
tu porción de gracia que te fue dada del Perfecto,
aunque cada momento no sea para ti una alegre primavera;
sin embargo, ¿qué es tu cuerpo sino como un montón de rosas, un
depósito?
Tu cuerpo es un montón de rosas, tu pensamiento agua de rosas;
qué extraño seria si el agua de rosas ignorase al montón de rosas.
RUMI
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sábado, 30 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
Cuento III
El santo y el pavo real
Un sabio fue a labrar un campo, y vio un pavo real diligentemente ocupado en destruir su propio plumaje a picotazos. Al ver esta insensata autodestrucción el sabio no se pudo contener, y le grito al pavo real que dejara de mutilarse y arruinar su belleza de esa manera desenfrenada.
El pavo real entonces, le explicó que el brillante plumaje que él admiraba tanto era una fuente de peligro para su infortunado dueño, ya que lo llevaba a ser constantemente perseguido por los cazadores contra quienes él no tenia fuerza para luchar; y que, por consiguiente, había decidido deshacerse de él con su propio pico y quedar tan feo, que en el futuro ningún cazador se preocuparía por molestarlo.
El poeta procede a señalar que la mundana inteligencia, talento y riqueza, ponen en peligro la vida espiritual del hombre, como el plumaje del pavo real, pero sin embargo, están dispuestos para ponernos a prueba y sin tales pruebas no puede haber virtud.
Rumi
Un sabio fue a labrar un campo, y vio un pavo real diligentemente ocupado en destruir su propio plumaje a picotazos. Al ver esta insensata autodestrucción el sabio no se pudo contener, y le grito al pavo real que dejara de mutilarse y arruinar su belleza de esa manera desenfrenada.
El pavo real entonces, le explicó que el brillante plumaje que él admiraba tanto era una fuente de peligro para su infortunado dueño, ya que lo llevaba a ser constantemente perseguido por los cazadores contra quienes él no tenia fuerza para luchar; y que, por consiguiente, había decidido deshacerse de él con su propio pico y quedar tan feo, que en el futuro ningún cazador se preocuparía por molestarlo.
El poeta procede a señalar que la mundana inteligencia, talento y riqueza, ponen en peligro la vida espiritual del hombre, como el plumaje del pavo real, pero sin embargo, están dispuestos para ponernos a prueba y sin tales pruebas no puede haber virtud.
Rumi
viernes, 12 de junio de 2009
El amor y la fe son un poderoso hechizo
Oh Ayaz, ¿qué es este amor tuyo por tus viejos zapatos,
que se asemeja al amor de un amante por su amada?
Tú has hecho de estos zapatos tuyos un objeto de devoción
del mismo modo que Majnun hizo un ídolo de su Laila
Has limitado el afecto de tu alma a ellos,
y los has colgado luego en tu habitación secreta.
¿Por cuánto tiempo seguirás diciendo oraciones a estos viejos zapatos
y murmurando tus secretos dentro de estos objetos inanimados?
Como el amante árabe en la casa de su amada muerta
tú les diriges largas invocaciones de amor.
¿De qué gran Asaf fueron la casa tus zapatos?
¿Es acaso tu vieja vestimenta el saco de José?
Como un cristiano que confiesa a un sacerdote
sus pasados años de fornicación, fraude y engaño
para que aquél lo pueda absolver de sus pecados
¡piensa que esa absolución es la misma que la de Dios!
Ese sacerdote es incapaz de condenar o de absolver;
¡pero la fe y el amor son un poderoso encantamiento!
que se asemeja al amor de un amante por su amada?
Tú has hecho de estos zapatos tuyos un objeto de devoción
del mismo modo que Majnun hizo un ídolo de su Laila
Has limitado el afecto de tu alma a ellos,
y los has colgado luego en tu habitación secreta.
¿Por cuánto tiempo seguirás diciendo oraciones a estos viejos zapatos
y murmurando tus secretos dentro de estos objetos inanimados?
Como el amante árabe en la casa de su amada muerta
tú les diriges largas invocaciones de amor.
¿De qué gran Asaf fueron la casa tus zapatos?
¿Es acaso tu vieja vestimenta el saco de José?
Como un cristiano que confiesa a un sacerdote
sus pasados años de fornicación, fraude y engaño
para que aquél lo pueda absolver de sus pecados
¡piensa que esa absolución es la misma que la de Dios!
Ese sacerdote es incapaz de condenar o de absolver;
¡pero la fe y el amor son un poderoso encantamiento!
Mevlana Jalaludin Rumi
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