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jueves, 25 de febrero de 2010

La dieta de su majestad

Una vez el rey le preguntó a un medico árabe cuánta comida debía comer diariamente.
- El peso de lo que cueste cien dinares – respondió el médico.
- ¿Me otorgaran la suficiente fuerza?- inquirió el monarca.
Os llevarán – vino al instante la respuesta – Pero, si coméis mas, seréis vos el que tengáis que acarrear con él.

El secreto del conocimiento

Al bien conocido autor y guía espiritual, el imán Ghazali, le preguntaron una vez cómo había logrado ser tan inteligente.
El respondió:
- Nunca me he avergonzado de preguntar cualquier cosa que no supiese.

La camella y su potro

Mientras la caravana cruzaba pesada y fatigosamente el desierto, un joven camello llamó a su madre:
- Oh, descansemos un rato.
- No seas mentecato- replicó la madre - ¿Crees que me puedo poner y quitar este ronzal cuando quiera? Créeme que, si pudiese, ni siquiera habríamos salido.

viernes, 19 de febrero de 2010

Por eso soy gran visir

Algunos de los sirvientes del sultán Mahmud, intrigados por cierto asunto, se acercaron al gran visir, Hasan Muimandi, cuando salía después de haber despachado con el soberano.
- ¿Qué ha dicho el sultán? - le preguntaron.
- ¿Estais seguros de querer saberlo?
- El sultán dice que vos nunca revelareis nada a gente como nosotros.
- Es la pura verdad. Y si el sultán lo dice es porque sabe que no revelaré nada. No sé por que os molestáis en preguntarme. ¿Creéis que quiero perder mi cargo… y mi cabeza?

sábado, 30 de enero de 2010

El prisionero



El hijo del rey Azud había estado enfermo durante algún tiempo, y el monarca estaba empezando a perder la paciencia.
- Probad soltando todos vuestros pájaros enjaulados- aconsejó uno de los presentes.
El rey fue a su jardín y abrió todas las jaulas. Los pájaros, agitando estrepitosamente
las alas, volaron libres. Solo una de las aves siguió encerrada. Era el famoso ruiseñor de dulce canto, que estaba en una jaula especial colgada del arco de una glorieta.
A la mañana siguiente, el príncipe entró rápidamente en el jardín para encontrarse con que las aves habían volado. Pero cuando vio al ruiseñor, sonrío con tristeza.
- A ti también tendrían que haberte dejado libre – dijo – si no tuvieses una voz tan maravillosa.

miércoles, 27 de enero de 2010

Sacar la basura

Cuando el joven viajero saltó de la barca, todo el mundo advirtió que parecía tan sabio, devoto y humilde que solo había un sitio en el que pudiera alojarse.
Llevaron su equipaje al monasterio, donde la piadosa comunidad le dio la bienvenida.
Un día el superior de esa comunidad le dijo al joven;
. ¿Os importaría sacar la basura de la mezquita?
Y esa fue la última vez que lo vieron.
Todos estaban desconcertados, pero decidieron que el joven no tenía aptitudes para trabajar.
Pero, al día siguiente, uno de los servidores de la comunidad vio por casualidad al joven y lo detuvo.
- Ha sido una estupidez de tu parte irte de esta manera – le advirtió - ¿No sabes que solo mediante el servicio podrás alcanzar la perfección?
Al oír estas palabras el joven lloró.
- Oh, amigo mío – exclamó - ¿Qué otra cosa podía hacer? Miré por toda la mezquita y estaba impoluta. Y al final deduje que el superior se estaba refiriendo a mí. Así que me fui de allí para que siguiera pura y sin mancha alguna.

sábado, 3 de octubre de 2009

La recompensa del piadoso

Había una vez un hombre devoto que soñó con la visión de un rey en el Paraíso y la de otro hombre pío en el Infierno.
-¡Esto es una injusticia! – exclamó – En verdad, ¿no debería ser al revés?
- De ninguna de las maneras- llegó la respuesta - . El rey está en el Cielo porque amaba y era amigo de los derviches, y el piadoso está en el Infierno porque se relacionaba demasiado con los reyes.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Bendición

La luz de la gracia de Dios cambió tanto a un pecador, que este tomó la decisión de entrar en una comunidad de religiosos.
La vida diaria le resultó difícil, pero la influencia de aquellos resultó tan benigna que toda maldad, toda lascivia y toda pasión desaparecieron.
Pero, aunque los humanos podemos ser perdonados por Dios, las lenguas de los hombres son cosas distintas. Allá donde fuere oía todo tipo de murmuraciones.
“Es un hipócrita. No durará mucho. Un tipo con su historial no cambiará nunca.”
“¿Creéis de verdad que ha dejado sus vicios? Me he enterado que ahora es peor de lo que ha sido nunca.”
“¡No hay mas que mirarlo! Todo es apariencia”.
Al fin, no pudo soportarlo más y fue a ver al superior de la orden religiosa.
- Estoy cansado de todas estas maledicencias – se quejó.
- ¿No te das cuenta de la bendición que tienes? – le dijo apesadumbrado el superior - . Es un favor que Él te ha concedido, pues sabes que eres mejor de lo que piensan los demás. Compara esta gracia con mi propia suerte. Todos creen que soy perfecto, pero…¡Bien sé que soy la mismísima imperfección!

martes, 18 de agosto de 2009

El santo y la barcaza

Una vez esperaba a mi lado, en la orilla del río, un anciano derviche. Cuando la barcaza llegó, el barquero gritó:
-¡La tarifa es de un dinar!
Como tenia justo esa cantidad, subí a la barca.
-¿Qué le parece, anciano?- lo llamó el barquero.
-¡Ay de mi!- exclamo el derviche – No tengo dinero.
- Pues entonces os quedareis donde estas- se rió el barquero, empujándolo.
Grité angustiado ente el trato que ese hombre sin dios dispensaba al derviche. Pero el santo anciano llamó:
- ¡No te aflijas por esto, amigo mío! Es Él el que lleva la barca: el buen Dios, que, a salvo, también me llevara a mí. Desenrolló su estera de oraciones y la extendió sobre la superficie del agua. ¡Creí que estaba soñando! Se subió a la estera y cruzo el río navegando… bastante seguro.
- Estaba tan asombrado que no puede pegar un ojo en toda la noche. Al día siguiente, el derviche se rió de mí. ¿Sigues asombrado?- se reía entre dientes- No puede ser mas sencillo. La barcaza te trajo a ti. Dios me trajo a mí.

SAADI

lunes, 17 de agosto de 2009

Como reconocer a un hombre sabio

Había una vez un visir que se fue a vivir a una comunidad de derviches después de que lo despidieran de su cargo en la corte del rey. Con el tiempo, el efecto que esos hombres produjeron en él le permitió recobrar la serenidad perdida y vivió felizmente con ellos.
Pero un día el rey cambió de opinión y le envió un mensaje diciéndole que su cargo estaba ahora disponible, y que si quería aceptarlo.
El antiguo visir respondió negándose y escribió:”Disfruto con mi retiro, satisfecho y a salvo de las dentelladas de los perros y de los hombres, libre de las manos y las lenguas de los difamadores”.
El rey volvió a enviarle un mensaje urgente.”Necesito desesperadamente tu talento político en mi gobierno. Debo tener un hombre de tu sabiduría e inteligencia”.
El visir respondió:” Un hombre sabio e inteligente no se involucra en semejantes asuntos”.

SAADI