domingo, 17 de mayo de 2009

Un cuento de Nasrudin sobre sueños

Estaba viajando Nasrudin con un compañero a través del desierto de Gobi, y hacia mucho calor, andaban muy escasos de agua, hasta que llegó el momento en que solamente les quedó una botella de agua. Ambos estaban terriblemente sedientos, tenían las bocas secas y casi estaban alucinando. Entonces, decidieron irse a dormir muy pronto, levantarse muy temprano por la mañana, y compartir al día siguiente la última botella de agua antes de intentar llegar al próximo oasis.
Ambos se despertaron temprano a la mañana siguiente y el compañero de Nasrudin descubrió que la botella estaba vacía. Como tenia la garganta tan seca, le graznó a Nasrudin:
-¿Por qué terminaste el agua? ¿Cómo pudiste hacer algo así?
Nasrudin dijo:
-Tú sabes que ambos somos derviches, y que hemos jurado seguir las órdenes de nuestros maestros. Anoche tuve un sueño. En esta visión, Mevlana Rumi me dijo: “Nasrudin, bebe tu agua, toma tu parte ahora”.
Entonces, el otro derviche le dijo:
-Si, pero él dijo, bebe tu parte, tu porción del agua… ¿Por qué terminaste toda la botella?
Y Nasrudin dijo:
-Bueno, es obvio, mi parte era la mitad inferior de la botella…

sábado, 16 de mayo de 2009

99



Esto es Amor: volar hacia el cielo, rasgar, a cada instante, un centenar de velos.
En el primer momento, renunciar a la vida; el ultimo paso, viajar sin pies. Mirar este mundo como invisible, no ver lo que le parece a uno.
¡“Oh corazón”, dije, “bendito seas por haber entrado el círculo de los amantes, por mirar mas allá del campo del ojo, por penetrar las sinuosidades del pecho!
¿Cómo es que esta respiración llego hasta ti, oh alma mía, como esta palpitación, oh corazón mío?
Oh pájaro, habla el lenguaje de los pájaros; yo puedo entender tu oculto significado”.
El alma respondió, “Yo estaba en la Fábrica (divina) cuando la casa del agua y la arcilla se estaba cociendo.
Yo huí del taller (material) cuando el taller se estaba creando. Cuando ya no pude resistir mas, me arrastraron para moldearme en esta forma de bola”.
RUMI

viernes, 15 de mayo de 2009

Daggash Rustan



Tabriz, de la cual tomo su nombre el misterioso maestro derviche Sahms de Tabriz, no es una ciudad que impresione. Nervioso como estaba, encontré a la gente menos cooperativa y amable de lo que hubiese deseado. Todos conocían al Maestro del Tambor pero nadie me podía decir donde encontrarlo.
Pase diez días buscando hasta que un día, mientras estaba sentado en una chaikhana, atrajo mi atención una figura alta, con abundante barba, vestida con un emparchado y harapiento manto, cruzando la calle. Al llegar a un pequeño claro saco un tambor y comenzó a tocarlo gritando: “Escuchen todos a Rustam”.
Di un salto, derramando mi te, y corrí hacia ese lugar.
El derviche estaba sentado sobre una piedra y a su alrededor había gente reunida. Alzo su bastón pidiendo silencio.
“Les contare un cuento, aunque no se por que pierdo el tiempo con imbéciles como ustedes”, comenzó. Un murmullo de apreciación me dio a entender que esta era una apertura conocida.
Contó el cuento del derviche de Gulistan de Saadi con gran detalle e imitando diferentes voces. Realmente era un maestro de la narrativa. Cautivada, la multitud seguía todos sus gestos y sus tonos y finalmente estalló en aplausos cuando termino su cuento. Recogiendo un puñado de monedas de cobre, sin dar las gracias, se alejó, seguido por una multitud de pilluelos quienes aparentemente sabían que él compraría pasteles de azúcar en una tienda cercana y los distribuía entre ellos. Habiendo hecho esto, continuo su camino. Yo lo seguí.
En las afueras de la ciudad abandonó el camino, me hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera, cruzó un llano y se sentó sobre una roca, junto a un arroyo. Me indicó que me sentara y miro reflexivamente el agua. En una oportunidad rompí el silencio pero él me indicó que callara.
Después de una hora hablo…
“Ishk bashad”
“Ishk”, respondí.
Luego dijo: “Si vos poseéis conocimiento, servís como aquellos que son ignorantes; pues es impropio que la gente de China haga peregrinaje y el nativo de Meca este acostado durmiendo en las cercanías. ¿Qué busca usted de mí?
“Conocimiento – respondí – conocimiento que me permita pensar a través de las complejidades de la vida moderna y retener firmemente los principios de los grandes maestros.”
Removió la tierra con su bastón. “El conocimiento que usted busca proviene de la experiencia y no puede ser aprendido de un libro. Puede leer a los grandes: Rumi, Jami, Hafiz, Saadi, pero sus escritos son sólo la sal del pan. Para probar tiene que comerse la hogaza, experimentar la sal en su intima conexión con la harina, la levadura y el agua. Su relación con la vida actual la percibe sobre la base de su pasado condicionado y lo que se le ha enseñado a pensar.
“Para despejar el paladar a fin de admitir una nueva capacidad gustativa, tiene que desprenderse de las viejas formulaciones que le han fallado tan violentamente en el pasado, y buscar los valores reales. ¿Esta usted preparado para dejar el mundo y retirarse a la montaña siguiendo una dieta elemental?”.
Moví la cabeza en señal de aprobación.
“¿Ve usted?- movió la cabeza con pesadumbre – todavía piensa que para encontrar conocimiento debe buscar una vida solitaria, alejada de las cosas impuras. Esa es una actitud primitiva, propia de los salvajes. ¿No se da cuenta de que un cambio sofisticado de desarrollo es incompatible con los requisitos actuales? ¿Puede comprender la inutilidad de abandonar el mundo por el bien de su desarrollo egoísta?
“Puede necesitar seguir un curso – prosiguió – en un centro Sarmoun, pero eso no implicará total abandono de sus actividades mundanas. No hay nada “impuro” en una razonable actividad mundana, con tal de no permitirle, o invitarle a que lo corrompa. Si tiene suficiente habilidad puede valerse de las fuerzas negativas para que le sirvan… pero, le reitero, debe tener suficiente habilidad.


Extracto del libro Los maestros de Gurdjieff

jueves, 14 de mayo de 2009

Tensión



En un sistema que supuestamente desarrolla a las personas es fundamental que exista un elemento que puede parecer una contradicción de términos pero que no lo es, y consiste en concentrarse en la relajación. Es una gran base para cualquier actividad cuyo objetivo sea producir un desarrollo. Al decir que tal vez parezca una contradicción de términos me refiero a que, en Occidente, la palabra “concentrarse”, por desgracia, tiene una connotación de tensión, lo cual se opone por completo a la atención. La tensión puede ser de naturaleza física o intelectual, pero en un contexto útil, ambas son ineficaces y contraproducentes. La tensión física (muscular) utiliza cierta cantidad de energía física. Quizás sea una energía no refinada, superficial y no la sientan físicamente día y noche, pero tener que concentrarse en algo de una manera tensa es malgastar energía.
Lo mismo se aplica en un nivel mental, detesto tener que usar la palabra “intelectual” por todo lo que implica pero, para esclarecer el tema, digamos que deberían relajarse intelectualmente, en el sentido de que no deben intentar forzar una relación profunda a nivel mental o intelectual porque, si logran hacerlo, crearan un grado equivalente a tensión. Si hay tensión, inevitablemente parte del cerebro se esforzará por mantener este grado de presunta atención. Una cierta parte del cerebro, el centro locomotor, controla, evalúa y mide los músculos, el flujo sanguíneo, la temperatura, la trasferencia de fluidos y demás. Si ese centro cerebral, que es bastante básico, puede ir al ralentí, contribuirá a que el sistema del cuerpo y de la mente se armonice y se concentren en el asunto que deben tratar.
La tensión tanto intelectual como física, es la base de la mayoría de las confusiones. Esta es una afirmación muy general, pero es también muy cierta; se manifiesta de muchas maneras: en la irritabilidad, la prisa, las decisiones precipitadas, y en todos los detestables efectos colaterales característicos de la vida occidental a la que están acostumbrados. Todos han padecido cosas tales como jaquecas producidas por la tensión y una sensación general de agresión u hostilidad. Los dolores de cabeza, los errores de cálculo, los malentendidos, escuchar mal las cosas, etcétera, a menudo son consecuencia de la tensión. Según su escuela de terapia, los distintos sicólogos tienden a encontrarle diferentes explicaciones, pero en realidad el motivo es muy básico, se siente agresión o confusión y eso produce tensión.
Puede haber prejuicios sociales o de otro tipo pero, en general, las cosas básicas del sistema humano se complican más de lo necesario. Si logran relajar determinadas facultades de la mente cuando su actividad no es necesaria, están liberando esa área para que funcione de manera útil. En ese momento especifico la relevan de toda actividad y de esa manera permiten que la energía que podrían haber consumido innecesariamente se use de manera mas útil.

Extracto del libro Sufismo Hoy pag 97
Omar Ali Shah

miércoles, 13 de mayo de 2009

Cómo crear armonía en situaciones grupales e individuales



La armonía se alcanza con una técnica similar a la que se emplea para desarrollar la capacidad de atención. No se empeñen en armonizarse con una persona o un contexto en particular, al margen de las consecuencias. Tratar de armonizarse con todo lo que hay en el mundo es intentar abarcar demasiadas cosas a la vez.
Asimismo, puede ocurrir que intenten hacer un esfuerzo excesivo, pretendiendo armonizarse aunque mueran en el intento.
Por el mismo motivo, no eligen en qué circunstancia, objeto o lugar se van a armonizar porque corren el riesgo de efectuar una armonización selectiva. Deben tener mucho cuidado de no caer en ninguno de los dos extremos. Lo que necesitan y lo que quieren pueden no ser lo mismo, de modo que, en principio, aspiren a armonizarse mediante un método muy simple. Decimos que “los similares se atraen”, y por ello si una persona tiene la intención de producir armonía dentro de sí misma, a medida que lo va logrando atraerá la armonía de otras personas, circunstancias o cosas.


Omar Ali Shah


Extracto del libro Sufismo Hoy. pag 45


martes, 12 de mayo de 2009

Ultimo recurso



En algunos países hay formas de medicina popular que, como se sabe, se han deteriorado. El resultado es que procedimientos que fueron iniciados para una dolencia se piensa que son eficaces para todas ellas, y con su aplicación lo único que se logra es empeorar las cosas. Pequeñas cantidades de sustancias estimulantes, que podían haber ayudado al sistema a incrementar su eficacia para superar una enfermedad, se aplican en cantidades que debilitan el organismo. La cauterización, útil para eliminar bacterias en ciertos casos, se usa hasta tal punto – y sin el cuidado adicional de la higiene – que se causan heridas que supuran. También se da una mezcla de “curas” mágicas o poco efectivas, todas amalgamadas en un conjunto de supuesto conocimiento, que es igual de malo, o aun peor.
Casi lo mismo ha ocurrido en lo que se denominan estudios espirituales, especialmente en Occidente y en muchos círculos en Oriente. Los ejercicios diseñados para una persona se facilitan a otra; las enseñanzas se mezclan y se aplican como cauterios ignorantes. No obstante, cuando las personas que se han expuesto a varias “escuelas”, “sistemas” y “maestros” son entrevistadas, muy a menudo su versión es que “todas esas cosas me han ayudado a profundizar en mi vida interior”…
Idries Shah

lunes, 11 de mayo de 2009

Cuando “Este no es el momento” no tiene por que significar “Estoy ocupado”



Se pueden ilustrar hechos muy importantes mediante el uso de ejemplos en apariencia triviales. Además, tales incidentes son tan banales que a menudo pasan sin que los observadores lo aprecien.
A continuación expongo uno:

Un hombre joven me vino a ver y me dijo: “He venido a verlo porque estoy interesado en aprender con usted”.
Le respondí: “Este no es el momento”.
Él preguntó: “¿Está ocupado acaso?”.
Le respondí: “Este no es el momento”.
Preguntó él: “Entonces, ¿no tiene tiempo?”.
Le respondí: “No he dicho que no tuviese tiempo”.
Preguntó él: “¿Por qué no dice que está ocupado, y lo dejamos así?

Esto muestra que se encontraba en una condición mental donde sólo podía aceptar que yo estaba ocupado, y no tenia tiempo para él. Era capaz de escuchar las palabras “este no es el momento”, pero (como la mayoría de gente) su mente estaba “programada” para aceptar sólo su interpretación sobre lo que yo le decía.
Esto le dio una oportunidad de pensar o para decir a otros: “Habría hablado conmigo, pero no tenia tiempo”.
De modo que se fue sin obtener ninguna ganancia. Si se hubiese molestado en reflexionar sobre la frase “este no es el momento”, al menos habría sido capaz de decirse: “Afirma que este no es el momento. Esto puede significar que habrá otro momento mas adecuado. Un momento que no esta necesariamente conectado con el hecho de que una persona está ocupada o no”.
Podía haber aprendido. O podía haber descubierto que el asunto del tiempo era inaceptable por completo, o absurdo. Pero, dadas sus circunstancias, no pudo superar la respuesta “demasiado ocupado”, que había traído con él.
Idries Shah

domingo, 10 de mayo de 2009

La farmacia cósmica de Nasrudin



Nasrudin estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a que profesión podía dedicarse.
Ellos le dijeron:
-Bueno Nasrudin, tu eres muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia.
Se fue a su casa, pensó en ello y dijo:
-Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico.
Claro que Nasrudin estaba pasando por uno de sus momentos en lo que deseaba ser muy prominente e importante:
-No voy a abrir solamente un herbolario o una farmacia que se ocupe de hierbas, voy a abrir algo enorme y a producir un impacto significativo.
Compró una tienda, instaló las estanterías y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar el exterior colocó un andamio, lo cubrió con sábanas, y trabajó detrás de él. No le dejó ver a nadie qué nombre le iba a poner a la farmacia, ni cómo estaba pintando el exterior.
Después de varios días, distribuyó folletos que decían: “La gran inauguración es mañana a las nueve”.
Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron, y se quedaron de pie esperando frente a la nueva tienda. A las nueve salió Nasrudin, quitó la sábana que cubría la fachada de la tienda, y había allí un enorme cartel que decía: “Farmacia Cósmica y Galáctica de Nasrudin”, y debajo, con letras mas pequeñas: “Armonizada con influencias planetarias”.
Muchas personas se quedaron muy impresionadas, y él hizo muy buenos negocios ese día. Por la tarde el maestro de la escuela local fue y le dijo:
-Francamente, Nasrudin, esas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas.-No, no- dijo Nasrudin-. Todas las afirmaciones que hago acerca de influencias planetarias son absolutamente ciertas: cuando el sol se levanta, abro la farmacia y cuando el sol se pone, la cierro.

sábado, 9 de mayo de 2009

Consejo 84

Paul Klee

Al camello se lo conoce por su docilidad. Si un niño lo lleva de la rienda y lo conduce durante cien parsanags el lo seguirá; pero si se encuentran con un tramo del camino adonde haya posibilidad de destrucción el camello se rehusará a seguir delante. Como dice el dicho “la suavidad en el momento de la severidad es un error”. “Un enemigo se hace más peligroso si le muestras suavidad”.
Sé como el polvo bajo los pies de quien
sea amable contigo.
Pero échale polvo a sus ojos si actúa
con hostilidad.
No le hables amable y gentilmente al que
es brusco pues el hierro oxidado no
se limpia con una lima.
Saadi de Shiraz

viernes, 8 de mayo de 2009

Caminando



Se dice: “No intentes correr antes de que puedas caminar”.
No dicen: “No intentes caminar antes de que puedas gatear”, tan sólo porque tal consejo tendría que darse a un niño que, a esa edad, no seria capaz de comprender las palabras.
Pero cuando estamos tratando con adultos alfabetizados, que comprenden las palabras, y tenemos que decir el equivalente de “no intentes caminar antes de que puedas gatear”, todo lo que obtenemos es la pérdida de interés o el desánimo de la audiencia.
¿Por qué si uno habla describiendo la realidad debe considerarse que está atacando o que habla bajo un arranque de genio? Con toda probabilidad porque quien escucha no está escuchando el significado, ni siquiera el tono de voz. Está escuchando las palabras que resuenan a través de cierta hostilidad dentro de él mismo.
Yo nunca he aprendido nada siendo lo que suele considerarse como condescendiente. He aprendido siendo lo que tan sólo puedo denominar “transparente”.


Idries Shah

jueves, 7 de mayo de 2009

La cultura derrotista



La invisible “cultura derrotista” solapa todas las diferencias de varias culturas humanas actuales, con denominadores comunes entre todas las gentes.
Un niño aprende de sus padres y de los adultos que lo rodean. Aprende no sólo los mandatos positivos y las formas de resolver problemas que los mayores creen que le están enseñando. También esta aprendiendo a emular a los padres; y emula su derrotismo. Esto incluye su nacionalización de por que no intentan ciertas tareas, por que están “demasiado cansados” o por qué el esfuerzo tal y tal “no vale la pena”.
Esto es cierto en el individuo tanto como en la sociedad. Nadie había corrido la milla en cuatro minutos antes de que alguien lo hiciese. Después de eso, al derrumbarse el tabú no expresado, se volvió cada vez mas frecuente. Un proceso similar ocurre en los niños que aprenden, a veces quizás sin palabras, a no efectuar cierto esfuerzo, un esfuerzo de voluntad o de experiencia.
El inocente guerrero sudanés que me explico en su día que sus compatriotas destrozaron al ejercito británico en Omdurman, “por que no sabían que era imposible” hacerlo, de hecho podía haber estado hablando de la falta de condicionamiento sobreentendido en su educación.
La cultura humana, pese que en alguna de sus manifestaciones premia la acción positiva y la creencia en el hombre, encarna y transmite el derrotismo y la negatividad como una especie de enfermedad de contacto. La “charca infecta”, ya que éste sería su nombre si hubiese una bacteria en su fondo, es coincidente en sus lindes con la propia humanidad.
Al no haberse comprendido esto a una escala lo bastante amplia, no se hace nada al respecto. En culturas que en apariencia son progresistas se cree que cualquier incapacidad traumática ocasionada por el comportamiento de los padres puede ser superada por el niño mediante la “manipulación” efectuada por un psicoterapeuta. Pero no se pone a prueba a los propios terapeutas sobre la presencia de la negatividad cultural. Además, cuando el niño regresa a su entorno, no existe ningún procedimiento que nos garantice que no se reinfectará.
Idries Shah

miércoles, 6 de mayo de 2009

La conferencia de los pájaros


Grullas en el mar Caspio

La garza

Vino después la garza a toda prisa y habló así a los pájaros sobre su posición: “Mi encantadora vivienda está cerca del mar, allí donde nadie oye mi canto. Soy tan inofensiva, que no hay quien se queje de mí en el mundo. Vivo preocupada en el medio del mar, triste y melancólica. Ensangriento mi corazón con el deseo del agua, ¿Qué seria de mí si ella me falta? Pero, como yo no formo parte de los habitantes del mar, muero con los labios secos, en la orilla. Aunque el Océano este muy agitado “y sus olas vengan hacia mi”, no puedo beber ni una gota. Si el Océano perdiera una sola gota de agua, mi corazón ardería de despecho. A una criatura como yo le basta el amor del Océano; esta pasión es suficiente para mi cerebro. Actualmente solo me ocupo del Océano, no tengo la fuerza de ir a buscar a Simurgh; pido perdón. ¿Podrá el que sólo busca una gota de agua unirse al Simurgh?
“¡Oh, tu que no conoces el Océano ¡ - le respondido la abubilla- sabe que está lleno de cocodrilos y de animales “peligrosos”, que tanto su agua es amarga, tanto salobre, tanto tranquila, tanto agitada. Es algo cambiante y no estable; algunas veces en flujo y otras en reflujo. Muchos grandes personajes han preparado un pequeño navío “para ir sobre este Océano” y se han caído en el abismo, donde han perecido. El nadador que se zambulle en él no encuentra allí más que aflicción para su alma y, si alguien toca por un instante el fondo del Océano, pronto reaparece muerto en la superficie, como la hierba. De un elemento tal, desprovisto de fidelidad, nadie debe esperar afecto. Si no te alejas por completo del Océano, él terminara por sumergirte. El mismo se agita por amor por su amigo; tanto hace rodar sus olas, tanto hace oír ruido. Puesto que no puede encontrar por él mismo lo que desea, tampoco encontraras en él el reposo de tu corazón. El Océano es mas que un pequeño riachuelo que tiene su fuente en el camino que conduce al amigo; ¿cómo te contentarías, pues, y te privarías de ver su rostro?

Fariduddin Attar

martes, 5 de mayo de 2009

¿Por qué no me lo dices?



La gente pregunta:” ¿Por qué no me dice de una vez si soy apto para la enseñanza o no? O también: “¿Cuánto tiempo tendré que estudiar”.
La respuesta es extraordinariamente simple. Utiliza este paralelismo. Si como patrón le dices a un empleado nuevo: “Un día te convertirás en el jefe de este departamento”, alteraras la condición de su mente. Es posible que pueda convertirse en jefe del departamento a su debido tiempo, a partir del estado en el que lo encontraste. Pero una vez que se lo hayas dicho, su actitud puede volverse tal que le impida alcanzar su meta.
Tan pronto como a alguien se le dice algo, deja de ser el mismo que era antes de decírselo. Para ayudar al hombre a convertirse en jefe del departamento, puede que le tengas que decir algo completamente diferente.
Por eso decimos:” No puedo contestar a lo que quieres saber, tan sólo a lo que necesitas saber”.
Para comprender cómo un factor puede alterar por completo la situación, estudia nuestros cuentos he historias. Te ayudará a fijar la comprensión de una manera efectiva en tu mente.

Idries Shah

lunes, 4 de mayo de 2009

Un mundo propio

A menudo se dice, y casi con tanta frecuencia se ve, que los que son eruditos “viven en su propio mundo”.
No se suele observar, sin embargo, que este mundo propio no es el mundo del asunto o de la materia que se supone que están estudiando.
Observa esto y no te sorprenderás ante las asombrosas imaginaciones del erudito de sillón.

Cuanto más lo piensas

Cuanto mas piensas acerca de tu maestro, tanto menos puedes aprender.
Cuanto mas piensas que no deberías pensar sobre los maestros, tanto menos puedes aprender.
Cuanto mas piensas sobre ti mismo, o sobre los libros, o contra de los libros, o de la difusión de la enseñanza, tanto menos puedes aprender.
El único modo de aprender es mantener estos y otros factores en un equilibrio constante.
Esto sólo se puede alcanzar mediante la práctica dirigida.
A ciertas personas, en algunos momentos, les disgustan las prácticas.
A ciertas personas, en algunos momentos, les disgusta que se les dirija.
Eso seria excelente si estas actitudes estuviesen basadas en un discernimiento real. Pero por desgracia se basan en una forma de entretenimiento. Querer esto y no querer lo otro son manifestaciones de una aspiración inferior, y como tales, no son lo suficientemente genuinas para soportar el peso del estudio.

Idries Shah

domingo, 3 de mayo de 2009

Nasrudin y el psiquiatra

Parece ser que un día el abuelo de todas las psicoterapias, Nasrudin, estaba viajando por un país vecino con su fiel burro, y fue a ver al psiquiatra jefe de aquel país y le dijo:
-Tengo un gran problema.
De manera que el psiquiatra se quito sus gafas de psiquiatra y preguntó a Nasrudin:
-Bien, ¿Cuál es problema?
Nasrudin contesto:
- A veces cuando viajo tengo un dolor de fondo muy intenso.
Así que el psiquiatra asintió:
- Ajá, sí, claro.
Hablaron durante media hora, y el psiquiatra emitió su diagnostico:
-Su problema es que usted odia a su madre. Váyase y vuelva mañana.
Nasrudin estaba bastante impresionado con lo que le había dicho el psiquiatra, y puesto que era una persona bastante simple, fue a ver a su madre y le dijo:
-Madre, me han dicho que el problema de mi dolor de fondo es que te odio.
Y su madre agarró un palo enorme y le arreó una paliza.
Nasrudin fue a ver a su mujer, y le contó su visita al doctor:
-Fui a un psiquiatra y me explico que mi madre era el problema, que esa era la razón de mi padecimiento. Después fui a ver a mi madre y le explique que ella era la cauda de mi dolor de fondo porque la odiaba, y ella me pegó.
Así que su mujer replicó:
-A veces tu madre tiene muy buenas ideas- y le pegó también.
Nasrudin volvió al psiquiatra al día siguiente y le contó la historia. El psiquiatra se puso muy contento y dijo:
-Ah, que interesantísimo, no solamente tenemos aquí el problema de fondo debido a que usted odia a su madre, sino que también usted tiene complejo de persecución. Todo el mundo le pega. Vuelva mañana.
De manera que Nasrudin fue a ver a su hija y le contó el problema:
-Cuando viajo con mi burro, tengo ese dolor de fondo extraordinariamente fuerte. Fui a ver a tu abuela y me pegó, fui a ver a tu madre y me pegó, y nada ha cambiado porque a veces tengo que quedarme en casa a causa del dolor. ¿Vas a pegarme, como el resto de las mujeres de la familia?
La hija pensó un momento y contestó:-No, pero voy a darte un consejo. Andas detrás de tu burro y no delante. Porque cuando vas andando ensimismado, tu burro te muerde los fondillos.