domingo, 19 de julio de 2009

Nasrudin

Advertencia

Nasrudin entró a la Tierra de los Tontos.
- Oh, amigos – gritó – El pecado y el mal son odiosos.
Hizo lo mismo todos los días durante varias semanas.
Un día, cuando estaba a punto de repetir su advertencia, vio a un grupo de Tontilandeses de pie son los brazos cruzados.
- ¿Qué están haciendo?
- Acabamos de decidir qué hacer acerca de tanto pecado y tanto mal de que has estado hablando todo el tiempo.
- ¿Así que se han decidido evitarlo?
- No, hemos decidido evitarte a ti.

sábado, 18 de julio de 2009

Escucha

Escucha a un amigo, y entonces oirás una idea distorsionada de ti mismo.
Escucha a tu enemigo; y oirás algo también distorsionado.
La amistad nos ayuda a sobrevivir y nos fortalece.
La oposición nos hace más fuertes.

Cuando hemos sobrevivido y hemos sido fortalecidos nos encontramos con otra versión, distinta a las del amigo o el enemigo.

Esta es la Visión Superior,
La valía de la Morada se encuentra en el morador.


Idries Shah

viernes, 17 de julio de 2009

Equilibristas

P: ¿Por que se dice que el sufi confía primero en Dios, y luego no confía en Dios?

R: Porque la confianza es algo que debe ejercitar alguien que es ignorante. Confías en alguien sin saber si se puede confiar en él o no. Si supieses que nunca te iba a fallar, yo no llamaría a eso “confianza” de ninguna manera. Por ejemplo, no confías en un puente de hierro, pero sí lo haces en una soga que puede romperse. Cuando sabes que puedes confiar en Dios, no piensas acerca de Dios en términos de confianza.
Existe un dicho que lo ilustra:
“Caminó por la cuerda de un equilibrista y exclamó: “¡Confío en Dios!”.

Idries Shah

jueves, 16 de julio de 2009

La conferencia de los pájaros

Pregunta de un decimonoveno pájaro

Otro pájaro dijo a la abubilla:”Dime, tú que has adquirido celebridad, cómo debo hacer para gozar de la satisfacción en este viaje. Si me lo dices, mi confusión disminuirá y consentiré a dejarme conducir en esa empresa. Efectivamente, el hombre necesita una dirección para este lejano viaje, a fin de que no tenga aprehensión por el camino que debe recorrer.
Como yo no quiero aceptar la dirección del mundo invisible, rechazo, con mayor razón, la falsa dirección de las criaturas”.
“Mientras vivas – respondió la abubilla - , está contento por el recuerdo de Dios y guárdate de todo indiscreto parlanchín. Si tu alma posee esta satisfacción, sus preocupaciones y sus penas desaparecerán. Este es, en los dos mundos, lo propio para la satisfacción de los hombres. Por él está en movimiento la cúpula del cielo. Permanece en Dios en la satisfacción, gira como el cielo, por amor a él. Si conoces algo mejor, dilo, ¡oh pobre pájaro! Para que seas feliz por lo menos un instante”.
Fariduddin Attar

miércoles, 15 de julio de 2009

Isa y los escépticos

Es relatado por el Maestro Jalaludin Runi, y por otros, que un día, Isa, el hijo de Miryam, caminaba por el desierto cerca de Jerusalén con un grupo de personas en las que la codicia aun estaba fuertemente arraigada.
Le rogaron a Isa que les dijese el Nombre Secreto con el que revivía a los muertos.
El dijo: “Si os lo digo, abusareis de él”.
Ellos dijeron: “Estamos listos y preparados para tal conocimiento; además, reforzará nuestra fe”.
“No sabéis lo que pedís”, respondió, pero les dijo la Palabra.
Poco después, esta gente se hallaba caminando por un lugar desierto cuando vieron un montón de huesos blancos. “Pongamos a prueba la Palabra”, se dijeron los unos a los otros; y así lo hicieron.
Tan pronto como la Palabra fue pronunciada, los huesos se recubrieron de carne y se transformaron nuevamente en una voraz bestia salvaje que los destrozó.
Aquellos dotados de razón comprenderán. Aquellos con poca razón, pueden adquirirla mediante el estudio de este relato.

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El Isa de la historia es Jesús, el hijo de María. Contiene una idea similar a la de El Aprendiz de Brujo, y también se la encuentra en la obra de Rumi. Además, aparece una y otra vez en leyendas orales derviches sobre Jesús, y existe una gran cantidad de estas leyendas.
La Tradición invoca como a uno de sus famosos “repetidores” a Jabir, hijo de
el- Hayyan (el Geber latino), que también es el fundador de la alquimia cristiana. Fue uno de los primeros en llevar el nombre de Sufi.
Murió alrededor del año 790. Originalmente fue un sabio, y de acuerdo con autores occidentales, hizo importantes descubrimientos en el campo de la química.

martes, 14 de julio de 2009

Una empresa se mide por su intención no por su apariencia

Pregunta: ¿Puede usted comentar la declaración: “El éxito de una empresa se mide por su intención, no por su apariencia?

Respuesta: Esta declaración es más simple de lo que parece, a pesar de que encubre alguno de los malentendidos del pasado.
Si alguien trata de cavar un agujero, la intención es cavar el agujero. El éxito de cavar el agujero será que el agujero sea verdaderamente cavado. Pero, en apariencia, el hombre puede estar tratando de encontrar oro. Si el observador piensa que la intención es encontrar oro, llamara al agujero “un fracaso”.
Lo mismo sucede con enseñanzas, instituciones, teorías, etc. Muchas han sido éxitos que parecen ser fracasos, porque la intención oculta no era entonces ampliamente conocida.
El peligro de esta situación es doble:
Que los observadores autoelegidos puedan confundir las intenciones por completo.
Que la gente, que originalmente intenta el éxito a determinada escala, pueda caer en la tentación de producir lo que fácilmente puede ser llamado “un éxito” en alguna otra escala.
El mecanismo psicológico existe allí donde un individuo pueda convencerse a sí mismo de que verdaderamente trataba de hacer algo diferente de lo que verdaderamente hacia, de modo que pueda cosechar el “éxito”, y esto es de igual modo cierto en las sociedades.
El progreso humano se hace lento o se detiene cuando la gente tiende al éxito evidente (éxito medido para que la gente pueda fácilmente describirlo como éxito) y pierde el ímpetu por el éxito de la intención.

Ejemplo de “falso éxito”:
Cuando Mulá Nasrudin, al caer de su borrico, se echa a reír como se fuera una travesura y dice: “De cualquier modo, tenia que bajarme”.

Ejemplo de “verdadero éxito”:
Cuando un equipo de médicos vacuna a toda una población contra un organismo endémico, piensen o no los habitantes que éstos están realizando un ritual mágico.

Ejemplo de “posible ingrediente de éxito, no esencial a este”:
Cuando algunas personas, o incluso todas, las personas vacunadas aprenden el trasfondo y propósito de la vacunación.

Idries Shah

lunes, 13 de julio de 2009

Intencion y Gratitud

...La intención, antes de hacer algo o en casi todo el momento, debería ser positiva, equilibrada, viéndose a uno mismo, a las situaciones, o a uno mismo en relación con situaciones o personas y hacer una intención hacia esa situación o a esa persona.
La base de una situación positiva es una intención positiva.
Si la intención es deshonesta, fraudulenta, basada en la pereza, ésta, por definición, no puede producir resultado positivo. Si la intención es menos correcta, menos positiva al armonizarse con la situación, ésta puede ser mejorada y resulta positiva.
Pero ésta es una batalla mucho mayor que la de comenzar con ciertas intenciones positivas y términos de referencia.
La gente sabe cual es su intención. La gente que tiene problemas consigo misma y con otras es aquella que intenta ser lista consigo misma, en el sentido que generalmente tiene una intención en una situación y quizá trata de esconderla.
Puede ser capaz de esconder esa intención ante otras personas pero no puede esconderla ante sí misma. Esto, por supuesto, precipita una batalla consigo misma porque es bastante obvio que si una parte de la conciencia tiene una intención particular y está intentando convencer a la otra parte de que esta intención en realidad es otra cosa, la otra parte se rebelará y dirá: “¡Basura!, esto es producto de un invento de parte mía”.
Así podría tratar de explicar a alguien: “Mi intención es ésta, ésa o aquella” y no habrá manera de saber; “Pero resulta que yo sé porque soy una parte tuya, así es que no trates de venderme semejante cosa”: “Estoy recaudando dinero para Papa Noel”, cuando en realidad lo están juntando para comprarse una bicicleta. Esto provoca tensión dentro de las personas. La gente dice: “Lo positivo en mí, lo negativo en mí”, y se hace trampa con estas palabras. Cuando una intención maliciosa o deshonesta o perezosa o entupida está siendo empujada por lo negativo sobre lo positivo, por supuesto hay una fricción. Uno está alimentando lo positivo, elevando lo positivo y desde luego hay una fricción. Y esta fricción destruye la situación o pone a la persona tensa y nerviosa, o la hace pelear con otras personas o la hace cortante, o básicamente insatisfecha de sí misma o de otra gente o de la circunstancia o de todas estas cosas.
No estoy diciendo que uno debería siempre, en cada acción y en todo momento aspirar a tener una intención absolutamente santa, eso seria utópico, muy bonito, pero, a menos que uno utilice las defensas externas que son necesarias dentro del mundo, será hecho pedazos por los demás dentro de las siguientes 24 horas.
La intención interna es algo que uno comparte consigo mismo, que desarrolla y usa.

Extracto del libro La Senda del Buscador- Capitulo III
Omar Ali Shah

domingo, 12 de julio de 2009

Nasrudin

Esotérico

Un impostor espiritual llamado Khamsa fue una vez a ver a Nasrudin, y le dijo:
- ¿Es verdad que tú eres clarividente y posees conocimientos ocultos?
- Dime tú algo acerca de tus propias experiencias, - fue todo lo que Nasrudin quiso responder.
- Muy bien. Durante la noche yo abandono este nivel de terrena materialidad y me elevo hasta el más alto cielo.
- ¿Acaso, oh sabio Maestro- preguntó Nasrudin- sientes que tu rostro es refrescado por algo parecido a un abanico?
- ¡Si, si!, - dijo Khamsa, pensando que esto era seguramente indicio de algo espiritualmente elevado.
- En ese caso- dijo Nasrudin – debo informarte que el objeto en forma de abanico es la cola de mi burro orejudo.

sábado, 11 de julio de 2009

No lo se

Nazinda, un derviche errante de Bokhara, a menudo solía decir “no se” cuando la gente le hacía preguntas.
En Allahabad surgió una discusión entre aquellos que decían que un maestro no debería admitir ignorancia alguna, y aquellos que decían que eso era manifiestamente ignorante y no valía la pena discutirlo, y otros que mantenían diferentes puntos de vista acerca del asunto.
Los argumentos fueron llevados al Pandit hindú Ram Lal, quien dijo:
- Cuando él dice “no lo sé”, puede que quiera decir que nadie sabe. Puede querer decir, asimismo, que vosotros no sabéis y en ese momento os está mostrando vuestra propia identidad. Puede querer decir que él no necesita saber, porque la pregunta o respuesta es falsa.
Alguien pregunto:
- ¿Por qué no lo explica más específicamente?
El Pandit dijo:
- Si hiciese eso cesaría de provocar pensamiento y discusión.

viernes, 10 de julio de 2009

Problemas y soluciones

...Recordar no es sólo recordar. Ustedes dicen que se recuerdan a ustedes mismos. “Yo me acuerdo o recuerdo, cuando era joven…”No. Recordar no es sólo recordarse a sí mismo sino recordar lo que han aprendido y ponerlo en práctica
Hay mucha gente que lee todo vorazmente: “Pasé por 75 libros el año pasado y puedo pasar por otros 150 este año, entonces estaré listo para ponerlos en acción”.
Las técnicas se desdibujan si no son utilizadas, si ustedes no dicen:” ¿Cómo puedo aplicar esta técnica a esta situación ahora?” Esto no significa que por el solo hecho de recordar van a hacer la elección correcta automáticamente pero van a salirse menos del ángulo de mira. Si recuerdan, siempre tendrán a su alcance alguna técnica.
Y, finalmente y lo mas importante, recordar también implica recordar cuando eligen una técnica, cuando la usan y cuando funcionó, recordar cómo funcionó y lo que sintieron cuando funcionó. Y cada vez mas tratar de recapturar ese momento, o ese tiempo o ese periodo o esa situación o ese ambiente, cuando se dijeron: “Lo hice”. Esto se llama “tranquila satisfacción”. Todo este tema del orgullo ha sido desarrollado por nuestros amigos ingleses para amenazarse a sí mismos y producir una buena ganancia a psicólogos y psiquiatras. De nuevo el “orgullo” es lo ustedes hacen de él.
Hay exageraciones, como dije antes. Si cocinan algo siguiendo una receta razonable y esto sale bien y sabroso y salen corriendo, parando a todo el mundo que va pasando y también telefonean a varias personas para decirles: “Hice un bife y un pastel de riñoncitos y puedo asegurar que estuvo muy bueno”, esto podría considerarse como un cierto grado de orgullo excesivo. Pero si lo han hecho, tienen la calma satisfacción de haberlo hecho bien, pueden decir: “¿Ven? Lo hice. La técnica fue correcta, la situación fue correcta, pude aplicarla bien y funciono”. Es la prueba de que la técnica funciona y pueden usarla. Es, en cierta manera, como lo que les sucede a los niños. Sí, ¿Por qué no?. Así como el niño logra un simple placer al construir una casa sin ladrillos, de la misma manera, a medida que uno progresa en diferentes sentidos, uno logra satisfacción de lo que sea que este haciendo, tanto si se trata de un gran vuelo intelectual de fantasía o si está construyendo una pared o un edificio o un invernadero. Si lo han hecho bien, tienen el derecho a sentirse orgullosos. “Lo hice”.
Así es que saquen el problema, sacúdanlo de todos los otros que se han adherido a él, mírenlo, estúdienlo, vean que técnica pueden aplicar y aplíquenla. No se anden con vueltas, no se demoren, no se queden abriendo la boca esperando que la uva caiga en ella. Alguna otra cosa puede caer en ella y bien puede no se una uva.

Omar Ali Shah

extracto del libro La Senda del Buscador. Capitulo V

jueves, 9 de julio de 2009

Mendigos y trabajadores


Se refiere que a Ibn el-Arabi la gente le decía:
- Tu círculo se compone principalmente de mendigos, esposos comunes y artesanos. ¿No puedes encontrar gente de intelecto que te siga, para que así quizás tus enseñanzas sean juzgadas como de más autoridad?
El dijo:
- El día de la Calamidad estará infinitamente mas cerca cuando yo tenga hombres influyentes y eruditos que canten mis alabanzas, pues, sin duda alguna, lo estarán haciendo para sí mismos y no por causa de nuestro trabajo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Cuando la muerte llegó a Bagdad

El discípulo de un Sufi de Bagdad estaba un día sentado en un rincón de una posada, cuando oyó hablar a dos personajes. Por lo que decían, se dió cuenta de que uno de ellos era el ángel de la Muerte.
“Tengo varias visitas que hacer en esta ciudad durante las próximas tres semanas”, le decía el Ángel a su compañero.
Aterrorizado, el discípulo se escondió hasta que ambos hubieron partido. Entonces, usando su inteligencia para resolver el problema de cómo frustrar una posible visita de la muerte, decidió que si se mantenía alejado de Bagdad, no seria alcanzado. Solo hubo un corto paso entre este razonamiento y alquilar el caballo más veloz disponible y espolearlo día y noche en dirección a la lejana ciudad de Samarcanda.
Mientras tanto La Muerte se encontró con el maestro Sufi y hablaron sobre diversas personas. “¿Y donde esta tu discípulo tal y tal?” pregunto La Muerte.
“Debe de estar en algún lugar de la ciudad, empleando su tiempo en contemplación, quizá en una posada”, dijo el maestro.
“Que extraño”, dijo el Ángel, “pues se halla en mi lista. Sí, aquí esta: tengo que recogerlo dentro de cuatro semanas, nada menos que en Samarcanda”.

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Esta manera de presentar la Historia de la Muerte ha sido tomada del Hikayat-i-Naqshia (“Cuentos a los que se les da forma siguiendo un plan o diseño”).
El autor de esta historia, favorita del folklore de Medio Oriente, fue el gran Sufi Fudail Ibn Ayad, un ex salteador de caminos, quien vivió a comienzos del siglo IX.
De acuerdo con la tradición sufi, confirmada por documentos históricos, Haroun el-Raschid, el califa de Bagdad trató de concentrar “todo el conocimiento” en su corte. Varios Sufis vivieron bajo su patronazgo, pero ninguno permitió que este monarca todopoderoso lo enrolara bajo su servicio.
Historiadores Sufis cuentan como Haroun y su Visir llegaron a la Meca para ver a Faudail quien dijo: “¡Comendador de los Creyentes! ¡Temo que tu gentil rostro pueda caer en el fuego del infierno!”.
Haroun le pregunto al sabio: “¿Has conocido alguna vez a alguien con un desapego mayor al tuyo?”
Fudail dijo: “Sí. Tu desapego es mayor que el mío. Yo no puedo desapegar del ambiente que me rodea; pero tú te has desapegado de algo mucho más grande, de aquello que es eterno”.
Fudail le dijo al Califa que el poder sobre sí mismo era mejor que mil años de poder sobre otros.

del libro Cuentos de los Derviches - Idries Shah

martes, 7 de julio de 2009

La conversación de los pájaros

P: He resuelto dedicarme a la tarea de buscar el conocimiento, y estoy resuelto a tener éxito. Cualesquiera sean los sacrificios y problemas que esto pueda implicar; leeré todos los libros, llevaré a cabo todos los ejercicios, viajaré a cualquier lugar que sea necesario, hasta que alcance mi meta. ¿Hay algo de malo en esto?

R: Existe una historia sufi acerca de un rey que se prepara para partir a la guerra. Estaba acompañado por todo lo necesario, desde oro hasta armas, desde fieros guerreros hasta bandas militares. Ningún detalle de la empresa se había olvidado. En el camino se encontró con un derviche, un débil y pobre errante que sin embargo era un hombre sabio, con la reputación de conocer el lenguaje de los pájaros.
El derviche le dijo al rey:
- Conozco el lenguaje de los pájaros, y lo que están diciendo acerca de vuestra majestad.
- ¿Están ellos complacidos de mi resolución de seguir este rumbo y tener éxito?- pregunto el rey. - Están encantados majestad, - dijo el derviche – ya que dicen:”este rey destruirá tantas ciudades que para el resto de nuestros días tendremos abundantes lugares para anidar entre los edificios derruidos”.

Esta es la respuesta a tu pregunta: puedes llegar a una meta por los métodos que mencionas. Por lo que respecta al efecto que esto tendrá en otros, y cual será tu propio destino, no se ha tenido cuenta en el esquema. Es por esto por lo que tenemos la institución de la enseñanza y el aprendizaje: para que la gente no sólo avance en el camino, sino que lo haga de un modo que sea ventajoso para todo y todos los que se encuentran implicados.
IDRIES SHAH

lunes, 6 de julio de 2009

La senda del buscador

Extracto del libro La senda del buscador - Capitulo VII

…Hay una gran diferencia entre aspirar a hacer algo y tener mucha ambición o voracidad. La ambición es una cosa perfectamente buena, aspirar a hacer algo es una cosa igualmente buena, sobreesforzarse y sobrebalancearse es una cosa completamente diferente. “Quiero esto, bien, teóricamente es posible hacerlo. No debería ser influido por lo que pienso, si quiero levantar el vaso sin moverme de esta silla, ¿Qué limitaciones se me imponen? Bueno, el ángulo de la silla cuando alcanza cierto grado hará que me caiga de boca y no es una buena idea, por lo que ¿Qué me impide en cierto modo idear y pasar por encima y obtenerlo?” Un escalón por vez.
En el momento que usted se impone limitaciones a sí mismo que son resultado de condicionamientos, usted tiene problemas, tiene que volver y romper ese condicionamiento. Nuevamente, usted no lo rompe con una batalla campal porque estaría provocando un conflicto, la famosa “batalla con uno mismo” y todo ese tipo de cosas. Si por condicionamiento dice: “Pienso que no lo puedo hacer”, o “puedo hacerlo” – si es algo factible y físicamente posible, bien -, puede demostrárselo a esa parte dudosa o condicionada de sí mismo. Usted le demuestra que es posible, no de un salto, sino poco a poco, asumiendo que si puedo mover mi mano seis pulgadas no existe razón para suponer que lo puedo mover seis pies. Uno no esta abrumando al condicionamiento provocando una batalla; uno esta minando un condicionamiento por medio de la prueba. No el tipo de cosas como: “Bien, ¿soy?... No, no soy”, o “muy bien, veremos”, porque, no lo olvide, uno también puede sabotear sus propios esfuerzos o actividades.
“No lo puedo hacer” – “bien, lo voy a hacer” – y entonces uno lo hace y probablemente uno lo hace mal, porque el lado de uno que está condicionado no lo respalda a uno, y por lo tanto usted cree que puede alzar esa copa, bien, la levanta y entonces la deja caer. El factor sabotaje ha entrado en acción. Hay una colisión directa. Pero si usted dice, “Bien, levantarla significa que tengo que mover mi mano así, coordinar la distancia, calcular el peso, flexionar los músculos correctos, etc, etc”.- de esta forma acepto el hecho que es difícil o aun imposible. Sin embargo me gusta intentar el primer escalón, y el segundo, y el tercero, y aun el cuarto – cuando uno progresa hacia eso, entonces la parte condicionada de uno mismo, a menos que uno sea completamente veleidoso, tiene que aceptar que eso ocurrió, que es un hecho consumado. Uno dice: “Cierto, acepto que pensé que era imposible, tenia todas las razones para creer que era imposible, pero he probado que sucedió”, por lo tanto ese condicionamiento no ha sido erradicado, sino reemplazado por la experiencia.
OMAR ALI SHAH

domingo, 5 de julio de 2009

Nasrudin

Necesidades

Cuando el Maestro salio de la mezquita, después de la oración, un mendigo que estaba sentado en la calle, le pidió limosna. La conversación tuvo lugar como sigue:
Maestro:- ¿Eres gastador?
Mendigo:- Sí, Maestro.
Maestro: - ¿Te gusta estar sentado bebiendo café y fumando?
Mendigo: - Sí.
Maestro:- ¿Supongo que te gusta ir diariamente a los baños?
Mendigo:- Sí.
Maestro: - … ¿Y quizás hasta divertirte un poco, bebiendo con tus amigos?
Mendigo: - Sí, todas estas cosas me gustan.
- Tut, tut- dijo el Maestro, y le dió una moneda de oro.
Pocos pasos mas adelante, otro mendigo, le pidió una moneda con gran insistencia.
He aquí el dialogo:
Maestro:- ¿Eres gastador?
Mendigo:- No, Maestro.
Maestro:- ¿Te gusta estar sentado bebiendo café y fumando?
Mendigo: - No.
Maestro:- Supongo que te gusta ir diariamente a los baños.
Mendigo:- No.
Maestro:-… Y quizás hasta divertirte bebiendo con tus amigos.
Mendigo:- No, yo solamente quiero vivir humildemente y rezar.
Tras lo cual el Maestro le dió una pequeña moneda de cobre.
-Pero, ¿Por qué me das a mi, un solo centavo, - se lamentó el mendigo- siendo como soy un hombre piadoso y que economiza, y le has dado una moneda de oro a ese individuo que es un manirroto.
- ¡Ah! – replicó el Maestro – Sus necesidades son mayores que las tuyas.

Este cuento se reproduce por cortesía de Sir Edwin Chapman-Andrews.
Idries Shah