Las maravillas del mundo
Aquí comienza el Libro de las Maravillas del Mundo, compuesto por Alberto Magno
1. Y al final fue sabido por los Filósofos que todas las clases de cosas se mueven e inclinan hacia los sentidos, porque hay una virtud activa y racional en ellas que guía, que desplaza hacia ellas mismas u otras, igual que el fuego se mueve hacia el fuego etc.
Las características proyectan su poder
2.También dijo Avicena: Cuando una cosa permanece durante mucho tiempo en sal, se vuelve salada, y si una cosa se mantiene tiempo en un sitio que huele mal, ésta se torna apestosa; y si cualquier otra cosa convive con un hombre atrevido, ella se vuelve así, y si convive con un hombre temeroso, se hace cobarde.
3. Y si una bestia va mucho en compañía de los hombres, se hace tratable y familiar. Y ha sido comprobado, por la razón y diversas experiencias, que toda naturaleza se dirige hacia su clase; y tal comprobación es conocida en las primeras cualidades, también en las segundas, y hasta en las terceras. Por ultimo, no existe nada en toda disposición y cualidad que se mueva hacia si misma, conforme a su total poder. Y ésta fue la raíz, y el segundo comienzo de las obras y secretos, y no apartéis nunca la atención de vuestras mentes. Luego, tal cosa había de quedar fijada en los cerebros de los filósofos.
sábado, 31 de octubre de 2009
Un libro de hechizos
viernes, 30 de octubre de 2009
Servicio invisible
- He terminado con este, quizás te gustaría.
También daba alimentos a la gente, diciendo:
- No estoy hambriento, ¿te gustaría comer?
Su compañero Husseini le dijo una vez:
- Nunca permitas que la gente perciba lo que estas haciendo por ellos. Piensan que obtienen algo que no te gusta. Por lo tanto no lo valoran.
Ajnabi dijo:
- No espero que lo valoren. De hecho, no quiero que lo valoren. Quiero que se beneficien, no que me adulen.
Husseini relata:
- Ajnabi impartía su enseñanza del mismo modo. Nadie sabia nunca que és lo que estaban aprendiendo, porque él les hacia posesores de conocimiento de un modo que prevenía el que convirtiesen el conocimiento en objeto de valoración. Generalmente creían que estaban tomando parte en alguna actividad completamente irrelevante.
“Ajnabi solía decir: Esa porción de aprendizaje que la gente valora es precisamente la parte que no les está haciendo ningún bien: como un dulce que es admirado pero no es comido”.
jueves, 29 de octubre de 2009
53
Como un halcón que atrapa un pájaro en la caza, esa luna me arrebató y cruzó el cielo.
Cuando me miré ya no me vi, pues en esa luna mi cuerpo se convirtió, por la gracia, en un alma.
Cuando viajé en alma no vi otra cosa que la luna, hasta el secreto de la Razón Universal fue completamente revelado.
Las nueve esferas del cielo estaban totalmente absorbidas en esa luna, el vaso de mi ser estaba completamente oculto en el mar.
El mar rompió en olas, y de nuevo la sabiduría surgió y lanzó una voz; así sucedió esto y así aconteció.
Ese mar hizo espuma, y en cada salpicadura de espuma algo tomó forma y algo asumió cuerpo.
Cada salpicadura de espuma del cuerpo, recibiendo una señal de ese mar, se disolvió en el acto y se convirtió en espíritu en ese océano.
Sin el poder imperial de Shams al- Din de Tabriz, uno no podría contemplar la luna ni convertirse en el mar.
RUMI
miércoles, 28 de octubre de 2009
Potencialidad y función
Respuesta: Te contaré una historia
El juego de ajedrez
Cierto paisano estaba aprendiendo a jugar al ajedrez. Se sentía bastante confundido porque la pieza que conocía como castillo era algunas veces también considerada como elefante, otras veces como castillo, también como torre, etc.**
Por fin logro aprender los nombres y el juego comenzó.
En pocos movimientos, su maestro le comió uno de sus castillos. Levantándolo con furia el paisano aplastó la pieza con su pie, diciendo:
- ¡Si, tienes muchos nombres y te mueves de muchas maneras, pero en acción no sirves para nada!.
¿Cuál es el valor de cualquier cosa?
El valor de los ejercicios espirituales es ser de valor para aquellos a quienes están dirigidos. El interés humano debería suministrar la base correcta para el ejercicio, no buscar el ejercicio en sí mismo. El ejercicio está allí y la necesidad está allí. ¿Cual es el estado del individuo? Saadi, en Jardín de las rosas dice :
El santuario está enfrente, el ladrón detrás:
si avanzas, ganas, si te duermes, mueres.
Si realizas ejercicios espirituales sin ser aun capaz de distinguirlos de las actividades emocionales, estarás sólo agregándolos a tu vida emocional. Es por eso que siempre son prescriptos en las autenticas escuelas, no como los sistemas circenses que monta cualquiera en los cultos imitativos.
Quizás una de las mejores formas de recordar esto es relacionarlo con el relato del gordo que comía un enorme plato de comida. Alguien le dijo:
- ¿No estas a dieta?
- Sí- dijo el gordo – pero ya tuve mi dieta hoy. Esta es mi cena.
El condicionamiento puede ser tan absorbente que abarca sistemas que en su origen eran flexibles y específicos, dejándolos por lo general irreconocibles, aunque desafortunadamente no carentes de popularidad.
Esta situación ha generado un chiste bastante insípido, pero que sin embargo tiene cierta cualidad amenazadora:
¿Sabes tú quien soy yo?
Un derviche errante se sentó junto a un hombre de aspecto desgreñado que encontró en el camino. Este comenzó a decir:
-No puedo orar, no puedo comprender los clásicos Sufis, no me gustan los ejercicios esotéricos…
- ¿Por qué no dejas todo eso?- aconsejó el derviche
- ¿Cómo podría hacerlo? Soy un famoso “maestro Sufi” en estos temas…
Idries Shah
martes, 27 de octubre de 2009
El dirham que se esfuma
He aquí un antiguo ejemplo práctico de lo que es el pensamiento embarullado.
Érase una vez tres derviches viajeros que llegaron a un caravasar muy entrada la noche y buscaron alojamiento para ellos y sus asnos. El posadero se había retirado a la cama, pero el sirviente que se encontraba de guardia les proporcionó servicio de establo y una habitación por quince dirhams de plata, que los derviches pagaron por adelantado.
Por la mañana, si embargo, el propietario se dio cuenta de que a los derviches se les había cobrado de mas accidentalmente; el alquiler debía haber sido de diez dirhams, de modo que les envió un portero para que les devolviera cinco dirhams.
El portero no era particularmente honesto y, además, pensó que cinco dirhams entre tres personas eran difíciles de repartir. Se dijo a sí mismo: “Para que los derviches no riñan entre ellos, les daré sólo tres dirhams de vuelta, y me quedaré las otras dos monedas para mi”.
Esto es lo que hizo, de manera que los derviches sólo pagaron doce dirhams.
Esto significa que a los derviches se les cargó doce dirhams y que el portero robo dos: en total, catorce dirhams. ¿Dónde había ido a parar un dirham?
Mucha gente, cuando se les presenta este enigma, cree que, en efecto, hay un dirham desaparecido. Pero, realmente, eso no puede ser, ¿o acaso sí?
Justo, del mismo modo, la gente imagina misterios donde no hay ninguno.
Idries Shah
lunes, 26 de octubre de 2009
La parábola de los árboles frutales
Maulana aceptó la petición y observó que las personas que le habían presentado esa solicitud eran dignas, como los árboles cargados de frutas cuyas ramas cuelgan con humildad, para entregar el bien de sus frutos. La humildad les había otorgado gracia de entendimiento; no eran aquellos cuyas ramas habían ascendido hasta lo mas alto de los cielos, “llenos de orgullo, de amor propio, y por ello estériles”, y que si hubieran sido así no le habrían invitado a que les hablara.
domingo, 25 de octubre de 2009
El sediento y el agua
Un hombre sediento llegó junto a un arroyo.
No alcanzaba el agua, pues había un muro que él no podía salvar.
Tomo un ladrillo del muro y lo arrojo al agua, produciendo un ruido delicioso para sus oídos.
Siguió haciendo lo mismo, ladrillo tras ladrillo, hasta que la gente le preguntó por qué hacia aquello.
- Tengo dos motivos – dijo – El primero es que me gusta el sonido del chapoteo del agua, que es música para los oídos del sediento. El segundo es que con cada ladrillo que arranco del muro me acerco más al nivel del agua.
Cuanta mas sed tiene el hombre, mas anhela le sonido mismo del agua, y con mas prisa arranca los ladrillos del muro.
viernes, 23 de octubre de 2009
El derviche que se casó con una prostituta
-Si no hubieras tenido tanta prisa por casarte con una ramera y me hubieras contado tus planes, te habríamos buscado una mujer pura.
- Ya he tenido nueve mujeres puras, y cuando cada una de ellas se volvía libertina, yo me llenaba de tristeza.
“Me he casado con esta intencionadamente, para ver qué sucedía. Ya he intentado guiarme por la razón hasta no poder más. Ahora practicaré la irracionalidad”.
jueves, 22 de octubre de 2009
Cuento
Un día, cuando algunos de sus 20 estudiantes mostraron celos de su afecto por uno de ellos, Junaid hizo pública esta ilustración. Es una parábola en acción cobre la que conviene reflexionar.
Llamó a todos sus discípulos y les ordenó que le llevaran veinte aves. Luego cada uno de ellos recibió instrucción de tomar un pájaro, llevarlo a un lugar donde no pudiera ser visto, y matarlo.
Cuando todos volvieron, los pájaros estaban muertos: todos excepto aquel que el estudiante en discusión había escogido.
Junaid le preguntó, en presencia de los otros, por qué no había matado al pájaro.
- Porque me habéis dicho que lo llevara un lugar donde yo no pudiera ser visto, y no hay tal lugar: Dios lo ve todo – respondió el hombre.
La dificultad de la transmisión de conocimiento está ligada con la orientación del estudiante. Esperar el conocimiento no es suficiente. Como hemos visto en el caso de los estudiantes de Junaid, sólo uno entre veinte actuó en concordancia con sus propias creencias.
domingo, 18 de octubre de 2009
NaSruDin

Nueve burros
Una vez Nasrudin se comprometió a llevar nueve burros para entregarlos a un granjero de la localidad.
El hombre que se los había confiado los contó uno por uno, para que Nasrudin estuviese seguro de que realmente eran nueve.
En el camino, se atención se distrajo por algo que vio a un lado.
Nasrudin, sentado sobre uno de los animales, los contó una y otra vez. Solamente podía contar ocho.
Lleno de pánico, saltó al suelo, miró en todas direcciones, y los contó nuevamente.
Había nueve.
Entonces se dio cuenta de un hecho notable. Cuando estaba montado en burro, solamente podía ver ocho burros. Sin embargo, cuando desmontaba, había nueve a la vista, sin lugar a dudas.
Este es el castigo por ir montado- reflexionó el Maestro- Sin duda debería ir caminando detrás de los burros.
¿Tuviste alguna dificultad para traerlos hasta aquí? – le pregunto el granjero cuando llegó, polvoriento y cansado.
No después de que aprendí el truco de los que llevan burros. Caminar detrás – dijo Nasrudin – Antes de hacerlo, me jugaban toda clase de artimañas.
viernes, 16 de octubre de 2009
Relato
la muchedumbre iba y venia en todas direcciones
De pronto aquel loso empezó a lamentarse
“hay que ir en un solo sentido y por un solo camino
Por qué correr en todas direcciones
siguiendo cien direcciones a ningún sitio se llega”
Tu no tienes mas que un corazón oh desgraciado y cien amigos
cómo puedes hacer cien cosas con un solo corazón
Pues tu corazón se ocupa en cien asuntos distintos
en el Amor de tu Amigo ten cien corazones.
Attar
miércoles, 14 de octubre de 2009
Consejos de Bahauddin Naqshbandi
Cuando tu te sientes menos interesado en seguir el Camino en el que has entrado, puede ser el momento mas apropiado para ti (el mejor tiempo); si imaginas que no debes continuar, no es porque tu no estés convencido o que tengas dudas, pero busca descubrirlas en el momento justo, en la forma en la que tu debilidad te las señale.
martes, 13 de octubre de 2009
Tres Consejos
“Como prisionero tuyo, no te soy de utilidad alguna, pero déjame en libertad y te diré tres valiosos consejos”.
El pájaro prometió dar el primer consejo estando aun en la mano del hombre, el segundo cuando alcanzara una rama y el tercero al llegar a la cima de la montaña.
El hombre acepto y pidió el primer consejo.
El pájaro dijo: “Si pierdes algo, aunque lo valores tanto como a tu vida, no sientas pesar”.
Entonces el hombre soltó al pájaro, que voló a una rama.
Acto seguido, dio el segundo consejo: “Nunca creas algo que contradiga a la razón, sin tener pruebas”.
Luego el pájaro, voló a la cima de una montaña. Desde este lugar dijo: “¡Oh, desafortunado!. ¡Dentro de mi hay dos enormes joyas; con solo matarme hubiesen sido tuyas!”.
El hombre se angustio al pensar en lo que había perdido, pero dijo: “Al menos dime ahora el tercer consejo”.
El pájaro replico: “¡Que tonto eres, pidiendo mas consejos sin haber meditado acerca de los dos primeros! ¡Te dije que no te preocuparas por lo que se ha perdido, y que no creyeras algo contrario a la razón. Ahora estas haciendo ambas cosas. Estas creyendo algo ridículo y te afliges por haber perdido algo! No soy lo suficientemente grande para tener dos enormes joyas dentro de mi”.
“Eres un tonto, por lo tanto deber permanecer dentro de las restricciones habituales impuestas al hombre”.
En círculos derviches, se considera este cuento de gran importancia para “sensibilizar” la mente del estudiante, preparándola para experiencias que no pueden ser producidas por medios corrientes.
Además de ser de uso diario entre los Sufis, el cuento se halla en el clásico de Rumi, el Mathnavi. Figura en el Libro Divino de Attar, uno de los maestros de Rumi; ambos vivieron en el siglo XIII.
Los lisiados
Se enfrentaban con un grupo de Guardias Reales, que estaban intentando apalearlos y tomarlos prisioneros.
El sufi Zafrandoz, acompañado por algunos estudiantes, estaban contemplando la escena.
- ¿A que grupo deberíamos ayudar?, preguntó un estudiante.
- Al de los lisiados- dijo Zafrandoz
- ¿Quiénes son los lisiados?
- Ambos, un grupo es incapaz de cesar en su oposición a la autoridad. El otro es incapaz de cesar en su oposición al grupo contrario.
“Las gentes disminuidas de tal modo están bajo el yugo de una incapacidad que les estorba. Están lisiados en pensamiento del mismo modo que un hombre cojo esta lisiado corporalmente. Por lo tanto, ¿por qué sentimos lastima y tratamos de ayudar únicamente a los incapacitados físicamente, que son minoría?
domingo, 11 de octubre de 2009
Recuerdo los días de arduo trabajo en una escuela espiritual donde éramos animados a mantener una atención equilibrada en medio de todo tipo de situaciones. A mi se me encargo el cuidado de un caballo. Desde la crin hasta la cola, desde los cascos para arriba, trabajé durante horas. Luego vino el maestro y después de una breve inspección dijo: “Un trabajo muy deficiente, superficial y chapucero”. Ambos observamos cómo se hundía mi corazón. Pero entonces algo resonó en mi interior: sabía que lo había hecho lo mejor posible; supe que no podía ser esclavo de la recompensa y la censura. En ese momento, vi el resplandor en sus ojos al darse la vuelta y partir.
Kabir E. Helminski
