A Musá Najib le preguntaron por qué cobraba honorarios a aquellos que asistían a sus sesiones y por qué a menudo ni siquiera se dirigía a su público.
Dijo: “Cobro por esta lección objetiva: la gente piensa que el conocimiento debe darse gratis y, por lo tanto, confunde todo lo que es gratis por conocimiento. No siempre doy conferencias, porque, entre los Sufis “el maestro encuentra al discípulo”. El discípulo debe estar frecuentemente presente, pero puede estar ausente en cualquier otro sentido. Cuando percibo que un discípulo está “presente”, entonces lo “encuentro”, porque su llamado interior es oído por mi, aunque sea silencioso para él”.
“Busca que serás hallado”
Idries Shah
sábado, 4 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
La joya preciosa
Toda la sabiduría, según Daudzadah, está contenida en varios niveles de interpretación de este antiguo relato tradicional.
En un lejano reino de perfección érase un monarca justo que tenia una esposa, un hijo y una hija maravillosos. Juntos vivían con gran felicidad.
Un día el padre llamó a los hijos a su presencia y les dijo:
- Ha llegado el momento, como a todos les llega. Deben descender una distancia infinita, hasta otra tierra. Buscaran y encontraran, y regresaran con una preciosa joya.
Los viajeros fueron conducidos de incógnito a una tierra extraña, cuyos habitantes llevaban, casi todos, una vida oscura. Tal fue el efecto de aquel lugar que los dos perdieron contacto entre si, vagando como dormidos.
De vez en cuando veían fantasmas, similitudes con su país y con la Joya, pero era tal su condición que estas cosas sólo incrementaban la profundidad de sus ensueños, a los que comenzaron a tomar como realidad.
Cuando las noticias de la difícil situación de sus hijos llegaron al rey, éste envió a un sirviente de confianza – que era un hombre sabio – con este mensaje: “Recordad vuestra misión, despertad del sueño y permaneced juntos”.
Con este mensaje se despertaron y con la ayuda del guía enviado para rescatarlos, afrontaron los peligros monstruosos que rodeaban a la joya y, con su mágica ayuda, retornaron a su reino de luz, para permanecer allí más dichosos que antes, por siempre jamás.
En un lejano reino de perfección érase un monarca justo que tenia una esposa, un hijo y una hija maravillosos. Juntos vivían con gran felicidad.
Un día el padre llamó a los hijos a su presencia y les dijo:
- Ha llegado el momento, como a todos les llega. Deben descender una distancia infinita, hasta otra tierra. Buscaran y encontraran, y regresaran con una preciosa joya.
Los viajeros fueron conducidos de incógnito a una tierra extraña, cuyos habitantes llevaban, casi todos, una vida oscura. Tal fue el efecto de aquel lugar que los dos perdieron contacto entre si, vagando como dormidos.
De vez en cuando veían fantasmas, similitudes con su país y con la Joya, pero era tal su condición que estas cosas sólo incrementaban la profundidad de sus ensueños, a los que comenzaron a tomar como realidad.
Cuando las noticias de la difícil situación de sus hijos llegaron al rey, éste envió a un sirviente de confianza – que era un hombre sabio – con este mensaje: “Recordad vuestra misión, despertad del sueño y permaneced juntos”.
Con este mensaje se despertaron y con la ayuda del guía enviado para rescatarlos, afrontaron los peligros monstruosos que rodeaban a la joya y, con su mágica ayuda, retornaron a su reino de luz, para permanecer allí más dichosos que antes, por siempre jamás.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Lo que soy
Un hombre se sentó en su cuarto, pensando para sí mismo. Dijo en voz alta:
“Soy lo que puedo hacer de mí. ¡Qué desafío! ¡Qué vistas, qué oportunidades!”.
Un pedazo de papel arrugado, tirado en el rincón, lo escucho. Se dijo a sí mismo:
“Qué excelente saber que mis propios sentimientos son compartidos por otros. ¡Esta es, en verdad una situación inspiradora”.
Idries Shah
“Soy lo que puedo hacer de mí. ¡Qué desafío! ¡Qué vistas, qué oportunidades!”.
Un pedazo de papel arrugado, tirado en el rincón, lo escucho. Se dijo a sí mismo:
“Qué excelente saber que mis propios sentimientos son compartidos por otros. ¡Esta es, en verdad una situación inspiradora”.
Idries Shah
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Historia que ilustra la paciencia en beneficio de los amigos
Cierto hombre, cuyo corazón era tan puro como el de Saadi, se enamoró. Aunque mofado por sus enemigos por este motivo, no mostró enojo.
Alguien le preguntó: “¿No te da vergüenza? ¿No eres sensible a esas actitudes poco dignas? Es indigno exponerse a si mismo al ridículo, y es debilidad soportar pacientemente las burlas de los enemigos. No tener en cuenta los errores del ignorante, no es correcto, porque puede decirse que no tienes ni fuerza ni coraje”.
¡Cuan elegantemente el distraído amante replicó!¡Sus palabras son dignas de ser escritas en letras de oro!
“En mi corazón hay lugar solamente para mi amada, así que no existe espacio para la mala intención”.
Saadi de Shiraz
martes, 31 de agosto de 2010
Recordando a Rosita
"Inmensos éramos, y de una sustancia única
Sin cabeza ni pies éramos una cabeza única.
Éramos de una sustancia única, como un rayo de Sol.
Sin nudos éramos, y límpidos como el agua.
RUMI
lunes, 30 de agosto de 2010
Historia de una gota de lluvia
Una gota de lluvia cayó de una nube de primavera y, viendo la gran extensión del mar, sintió vergüenza. “¿Dónde está el mar y dónde estoy yo?, reflexionó. “Comparada con él, en verdad, yo no existo”. Mientras así se juzgaba con desdén, una ostra la tomo en su regazo y el Destino le dio forma en su trayectoria de manera que una gota de lluvia se convirtió, finalmente, en una famosa perla real.
Fue exaltada porque fue humilde. Llamando a la puerta de la extinción, se volvió existente.
Saadi de Shiraz
domingo, 29 de agosto de 2010
12
En una bella noche de luna, Jelal y Shemsu subieron juntos a la terraza del colegio; todos los habitantes de Konya estaban durmiendo en las terrazas de sus casas.
Shemsu comentó: ¡Mira todas estas pobres criaturas! Están muertas a todo sentido de su Creador en esta bella noche del secreto de Dios. Jelal, ¿no les despertarás por infinita compasión y les permitirás obtener su parte en la lluvia de bendiciones de esta noche?
Solicitado, pues, Jelal de esta manera, se volvió hacia La Meca y ofreció la siguiente oración a Dios: “Oh, Tu, Señor del cielo y de la tierra, por amor de tu siervo Shemsu-d-Din otorga el despertar a esta gente”.
Inmediatamente surgió una nube negra del mundo invisible. Se desencadenaron truenos y rayos, cayó una lluvia tan fuerte que todos los que dormían, recogiendo la ropa que pudieran, se refugiaron rápidamente en el piso inferior de sus casas. Shemsu sonrío ante esta santa broma y quedo muy divertido.
Cuando amaneció, los discípulos se reunieron a su alrededor, y eran tan numerosos como las gotas de agua de aquel aguacero; y Shemsu les contó la historia con los siguientes comentarios:
“Hasta ahora, todos los profetas y santos han buscado esconder a los ojos vulgares los poderes milagrosos que poseían, de forma que nadie se diese cuenta de este hecho. Pero ahora, nuestro Señor y Maestro Jelal ha tenido tanto éxito en seguir secretamente el camino del amor místico que sus poderes milagrosos se han escapado hasta ahora incluso de la búsqueda de los ojos incluso del principal electo de Dios, pues como se ha dicho: “En verdad Dios tiene santos que nadie conoce”.
Shemsu-D-Din El Eflaki
Shemsu comentó: ¡Mira todas estas pobres criaturas! Están muertas a todo sentido de su Creador en esta bella noche del secreto de Dios. Jelal, ¿no les despertarás por infinita compasión y les permitirás obtener su parte en la lluvia de bendiciones de esta noche?
Solicitado, pues, Jelal de esta manera, se volvió hacia La Meca y ofreció la siguiente oración a Dios: “Oh, Tu, Señor del cielo y de la tierra, por amor de tu siervo Shemsu-d-Din otorga el despertar a esta gente”.
Inmediatamente surgió una nube negra del mundo invisible. Se desencadenaron truenos y rayos, cayó una lluvia tan fuerte que todos los que dormían, recogiendo la ropa que pudieran, se refugiaron rápidamente en el piso inferior de sus casas. Shemsu sonrío ante esta santa broma y quedo muy divertido.
Cuando amaneció, los discípulos se reunieron a su alrededor, y eran tan numerosos como las gotas de agua de aquel aguacero; y Shemsu les contó la historia con los siguientes comentarios:
“Hasta ahora, todos los profetas y santos han buscado esconder a los ojos vulgares los poderes milagrosos que poseían, de forma que nadie se diese cuenta de este hecho. Pero ahora, nuestro Señor y Maestro Jelal ha tenido tanto éxito en seguir secretamente el camino del amor místico que sus poderes milagrosos se han escapado hasta ahora incluso de la búsqueda de los ojos incluso del principal electo de Dios, pues como se ha dicho: “En verdad Dios tiene santos que nadie conoce”.
jueves, 15 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Pago
Casi desde sus primeros días, al hombre se le informa constantemente de lo que tendrá que pagar por su propia negligencia, estupidez e ignorancia.
Existe un amplio consenso entre los profesionales de cualquier ámbito de que sus honorarios no se basan en el tiempo dedicado a un caso, sino en sus años de estudio y experiencia.
La noción es que pagamos por su conocimiento.
Sin embargo, cualquier experiencia ordinaria de la vida, o tan sólo una lectura de la prensa diaria, nos mostrara que con frecuencia no pagamos por el conocimiento de los expertos, sino por su ignorancia.
Resulta interesante que todas las culturas humanas aun mantengan esta desequilibrada visión del experto, creyendo todavía en su infalibilidad, sin haberse puesto al día a pesar de las abundantes evidencias disponibles y a la frecuente demostración de sus limitaciones.
No podemos ayudar al experto a crecer si nosotros mismos no crecemos.
Idries Shah
Existe un amplio consenso entre los profesionales de cualquier ámbito de que sus honorarios no se basan en el tiempo dedicado a un caso, sino en sus años de estudio y experiencia.
La noción es que pagamos por su conocimiento.
Sin embargo, cualquier experiencia ordinaria de la vida, o tan sólo una lectura de la prensa diaria, nos mostrara que con frecuencia no pagamos por el conocimiento de los expertos, sino por su ignorancia.
Resulta interesante que todas las culturas humanas aun mantengan esta desequilibrada visión del experto, creyendo todavía en su infalibilidad, sin haberse puesto al día a pesar de las abundantes evidencias disponibles y a la frecuente demostración de sus limitaciones.
No podemos ayudar al experto a crecer si nosotros mismos no crecemos.
Idries Shah
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del libro Aprender a saber de Idries Shah
Ser sensibles a una situación o atmosfera, no requiere un gran intelectualismo, muy a menudo requiere observar, desde un punto de vista desapegado lo que sucede y sin hacer un juicio de “esa persona está errada, esa persona tiene razón”, traten de encontrar una base común, un punto común de encuentro, no importa lo mínimo que sea, alrededor del cual las partes opuestas puedan coincidir para comenzar a ponerse de acuerdo. Por lo tanto, al menos ustedes pueden alentarlos a comenzar, o recomenzar un dialogo. Lo cual por supuesto, de nuevo, todo resulta en el factor de la comunicación.
Comunicación es lenguaje, lenguaje es comunicación. Ustedes eligen el medio, el mejor medio de comunicación para una determinada situación, ya sea una lengua distinta o ya sea un intercambio de sentimientos u otra forma de contacto. Ustedes tienen que, o mejor dicho, es útil que se imaginen a ustedes mismos con dos personas riñendo o un grupo discutiendo, ambas partes, ambos lados de la argumentación pueden tener puntos validos que los otros o bien ignoran o bien no les explican o ambos individuos o ambas partes pueden estar actuando sobre información incorrecta o mal entendida y desafortunadamente ésta es la forma familiar en la cual la discordia se produce. “Alguien dijo que…”, “Yo he oído que…”.
Ahora, por supuesto, si la comunicación existe, uno puede casi siempre, escribir o telefonear a esa persona y decirle “¿Dijiste tal cosa?” o “¿repetiste tal otra?”, pero por ese medio y en esa forma no puede ser tomado como una pregunta agresiva.
Ahora, por supuesto, si la comunicación existe, uno puede casi siempre, escribir o telefonear a esa persona y decirle “¿Dijiste tal cosa?” o “¿repetiste tal otra?”, pero por ese medio y en esa forma no puede ser tomado como una pregunta agresiva.
Omar Ali Shah
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del libro Pensamientos y Conversaciones
lunes, 28 de junio de 2010
Todo el conocimiento está en todas partes
Es cierto como cualquier otra cosa que pueda afirmarse para expresar que todo el conocimiento está realmente disponible en todas partes.
Sin embargo, en términos prácticos, tan sólo la presencia de un maestro puede hacer fluir ese conocimiento entre los estudiantes.
El elemento humano es absolutamente esencial.
Los maestros no son, como podrías esperar, gente que te haga sentir paz y armonía. Pueden darte amor, conocimiento y capacidad de acción, en unas condiciones tan avanzadas que la manera como las conocías en el pasado te parecerán meras imitaciones.
Sin embargo, en términos prácticos, tan sólo la presencia de un maestro puede hacer fluir ese conocimiento entre los estudiantes.
El elemento humano es absolutamente esencial.
Los maestros no son, como podrías esperar, gente que te haga sentir paz y armonía. Pueden darte amor, conocimiento y capacidad de acción, en unas condiciones tan avanzadas que la manera como las conocías en el pasado te parecerán meras imitaciones.
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del libro Aprender a saber de Idries Shah
sábado, 26 de junio de 2010
La promesa y el pícaro
-Si este asunto se resuelve como deseo – prometió el rey – esta gran bolsa de dinero se repartirá entre todos los hombres santos de la ciudad.
Y el asunto importante se arregló exactamente como deseaba el monarca. Este llamó a uno de sus sirvientes favoritos, le dio la bolsa bien repleta y le envió a repartir el dinero.
El sirviente, y así sigue el cuento, era listo y astuto. Se pasó todo el día dando vueltas por la ciudad y, cuando caía la noche, volvió al palacio. Besó la bolsa del dinero, de la que no había salido ni una moneda, y la depositó a los pies del rey.
- No he podido encontrar a un solo hombre santo –dijo.
- No digas tonterías – respondió el rey -¿Cómo puede ser? Sé perfectamente que hay al menos cuatrocientos en esta ciudad.
- Oh, señor del universo – replicó el sirviente – Yo ya sabia que los hombres santos nunca aceptan dinero; y todos aquellos que estaban dispuestos a aceptarlo, no podían serlo lógicamente –terminó.
- A este pícaro no le gustan los hombres santos y por eso a desbaratado mis planes para ayudar a estos devotos- les dijo, riendo a sus cortesanos- pero no puedo evitar sentir que tiene razón.
Y el asunto importante se arregló exactamente como deseaba el monarca. Este llamó a uno de sus sirvientes favoritos, le dio la bolsa bien repleta y le envió a repartir el dinero.
El sirviente, y así sigue el cuento, era listo y astuto. Se pasó todo el día dando vueltas por la ciudad y, cuando caía la noche, volvió al palacio. Besó la bolsa del dinero, de la que no había salido ni una moneda, y la depositó a los pies del rey.
- No he podido encontrar a un solo hombre santo –dijo.
- No digas tonterías – respondió el rey -¿Cómo puede ser? Sé perfectamente que hay al menos cuatrocientos en esta ciudad.
- Oh, señor del universo – replicó el sirviente – Yo ya sabia que los hombres santos nunca aceptan dinero; y todos aquellos que estaban dispuestos a aceptarlo, no podían serlo lógicamente –terminó.
- A este pícaro no le gustan los hombres santos y por eso a desbaratado mis planes para ayudar a estos devotos- les dijo, riendo a sus cortesanos- pero no puedo evitar sentir que tiene razón.
viernes, 25 de junio de 2010
Ardabili
Cuando le preguntaron por qué nunca le agradecía a nadie los servicios prestados, Ardabili dijo:
-Tal vez no lo creas, pero si yo les doy las gracias, se sentirán contentos y esto es lo mismo que si hubiesen sido pagados o recompensados por sus molestias. Si no se les agradece, hay una posibilidad de que en el futuro sean recompensados por sus servicios, y tal recompensa puede ser mucho mejor para ellos. Por ejemplo, puede llegar un momento en el que la necesiten realmente.
Musgo
Un grupo de discípulos más veterano de Bahaudin, que habían estado en Persia, llegaron para sentarse a los pies del maestro. Tan pronto como estuvieron reunidos, Bahaudin les ordenó que escucharan los cuentos y narraciones leídas por el más joven de los discípulos.
Alguien expresó su sorpresa. El maestro dijo:
-Si ustedes siguen la senda allá a lo lejos durante medio día de marcha, llegarán hasta un hermoso y abandonado edificio, y verán que una parte de esa magnífica cúpula está cubierta de musgo. Si entran descubrirán cómo se han caído y yacen en el suelo algunos de sus preciados azulejos.
No hay duda sobre el resultado y el valor del edificio, pero la exposición a cierto tratamiento humano y natural ha causado una perdida de perfección.
Esto mismo ocurre con los discípulos veteranos.
miércoles, 19 de mayo de 2010
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