sábado, 4 de diciembre de 2010

El maestro secreto

Un hombre encontró al maestro secreto Khird trabajando como barquero.
Khird leyó sus pensamientos y le dijo:
- Si yo me acerco a la gente en la calle, y les digo qué deben hacer, ellos pensaran que estoy loco o que lo estoy haciendo para mi provecho, y no lo harán. Si me visto como un sabio, o un hombre rico, y les aconsejo, desobedecerán o simplemente trataran de complacerme, en vez de intentar de complacer aquello que represento. Pero si me mezclo con la gente y dejo caer una palabra aquí y una palabra allí, algunos escucharan, del mismo modo que tú me has reconocido y otros miles no lo hicieron.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

CUENTO POPULAR

La siguiente historia, que hay que contar o leer atentamente, se oye en nuestros días en el país vasco español. Algunos la consideran una de las mejores historias del mundo.

Un tranquilo y taciturno campesino vigilaba a dos vacas que pastaban en un prado, y no hacía nada más.
Otro campesino, que pasaba por allí, se sentó en un pequeño muro que delimitaba el prado, permaneció un momento en silencio (en ese país las conversaciones son lentas y muy pensadas) y finalmente preguntó:
- ¿Comen bien las vacas?
- ¿Cuál de ellas? – dijo el otro
El campesino que estaba de paso, un poco desconcertado por la pregunta, dijo entonces al azar:
- La blanca.
- La blanca sí – dijo el primero.
- ¿Y la negra?
- La negra también.
Tras ese primer intercambio, los dos hombres permanecieron durante un buen rato sin hablar, la mirada perdida en el familiar paisaje, las montañas, el pueblo.
Entonces el segundo campesino preguntó:
- ¿Y dan mucha leche?
- ¿Cuál de ellas? – contestó el otro.
- La blanca.
- La blanca sí.
- ¿Y la negra?
- La negra también.
A lo que siguió otro silencio, que duró tanto como los otros, en el transcurso del cual los dos hombres no se miraron. Sólo se oía el apacible sonido de las dos vacas que pastaban.
Finalmente el segundo campesino rompió el silencio y dijo:
- Pero ¿por qué siempre me preguntas “cuál de ellas”?
- Porque – contestó el primero -, la blanca es mía.
- Ah – dijo el otro.
Reflexionó un poco y preguntó para acabar, no sin una oculta aprensión:
- ¿Y la negra?
- La negra también.

El círculo de los mentirosos - Jean Claude Carriere

lunes, 29 de noviembre de 2010

HOMBRE Y MAESTRO

Un constructor fue contratado por un buen hombre para construir y preparar una casa para donar a los necesitados.
El constructor comenzó su trabajo, pero pronto se vio rodeado de curiosos. Algunos querían aprender a construir casas. De éstos, sólo unos pocos tenían la habilidad necesaria. Otros protestaron contra el constructor diciendo:
"Tú escoges sólo a la gente que te gusta".
Otros lo insultaron diciendo: "Estás construyendo esta casa para ti".
El constructor les dijo: "Yo no puedo enseñar a todos. Y estoy construyendo esta casa para una persona necesitada".
Le contestaron: "Has dado la disculpa después de la acusación, y sólo para contestarla".
El dijo: "Pero, ¿y si fuera verdad? ¿Aun así se le seguirá llamando mentira?"
Ellos le contestaron: "Estos son simples sofismas; nosotros no te escucharemos".
El constructor siguió con su trabajo. A varios de sus asistentes se les despertó tanto apego hacia la casa que, por su propio bien, los despidió.
Los detractores exclamaron:
"Ahora empieza a mostrarse tal como es. Ved lo que ha hecho con sus únicos amigos verdaderos: ¡los ha despedido!"
Uno de los amigos del constructor explicó: "Pero lo hizo por una razón suficiente. Es por el bien de los otros".
"Entonces, ¿por qué no nos explica él mismo, todo en detalle?", gritaron.
El constructor, sacrificando el tiempo que necesitaba para terminar el edificio, se acercó a ellos y dijo:
"Estoy aquí para deciros lo que he hecho, y por qué."Inmediatamente todos gritaron: "Al darse cuenta de que su empleado no podía convencernos ha venido en persona, tratando de engañarnos. No lo escuchéis".
El constructor regresó a su trabajo, mientras los otros exclamaban: "Ved cómo se escabulle... No nos puede confundir, pues tenemos mente clara".
Una persona, más imparcial que el resto, les dijo:
"Quizá podríamos llegar a un arreglo en este asunto; es posible que el constructor esté realmente tratando de hacer algo bueno. Por otro lado, si no es así, podríamos determinar la situación, basándonos sobre los hechos y no sobre las opiniones".
Algunas personas estuvieron de acuerdo, aunque la mayoría se opuso. Esta mayoría estaba dividida en dos grupos: quienes pensaban que el hombre imparcial estaba a sueldo del constructor, y quienes creían que era de escasa inteligencia.
Unos pocos se acercaron entonces al constructor, diciendo
"Muéstranos la autorización de tu caritativo patrón, para que podamos convencernos".
Pero cuando les presentó la autorización descubrió que ninguno podía leer.
"Traedme a un hombre que sepa leer y me sentiré encantado, pues podremos poner fin a todo esto", dijo el constructor.
Algunos se alejaron disgustados diciendo: "Pedimos pruebas y todo lo que él hace es murmurar acerca de leer y escribir. . . "
Otros regresaron con astutos analfabetos que aseguraban que sabían leer, y que creyendo que nadie en el mundo podía, le pidieron al constructor grandes sumas de dinero a cambio de atestiguar la verdad de su autorización. Pero el constructor rehusó conspirar con ellos.
Pues verás, las personas que saben leer y escribir son muy escasas en aquel país. Aquellos que pueden leer y escribir no cuentan con la confianza de la plebe o bien tienen otras cosas que hacer. Los hechos son éstos. La gente los interpreta a su gusto.

Miodir Alí Sabri

domingo, 28 de noviembre de 2010

El propósito del estudio del budismo no es estudiar budismo sino estudiarnos a nosotros mismos.
Es imposible estudiarnos a nosotros mismos sin alguna instrucción previa. Si se quiere saber lo que es el agua, uno necesita de la ciencia, y el científico necesita un laboratorio. En el laboratorio se cuenta con diversos medios para el estudio de lo que es el agua. Así es como se averigua qué clase de elementos contiene, las varias formas que toma y su naturaleza misma. Pero eso no basta para conocer el agua en sí. Lo mismo sucede con los seres humanos. Necesitamos cierta instrucción, mas ella es insuficiente para saber lo que “yo” soy en mí mismo. Mediante la instrucción podemos llegar a entender nuestra naturaleza humana. Pero esa instrucción no es nosotros mismos, es una explicación sobre nosotros. De modo que aquel que se apega a la instrucción o al maestro comete una gran equivocación. En cuanto uno halla un maestro, tiene que dejarlo y mantenerse independiente. El maestro se necesita para poder independizarse. Siempre que no nos apeguemos a él, nos mostrará el camino hacia nosotros mismos. Uno tiene un maestro por sí mismo, no por el maestro.


Shunryu Suzuki en “Mente Zen, Mente de Principiante”

sábado, 27 de noviembre de 2010

Fátima, la hilandera

Una vez, en una ciudad del lejano Occidente, vivía una joven llamada Fátima. Era la hija de un próspero hilandero. Un día, su padre le dijo:
- Ven, hija: haremos una travesía, pues tengo negocios que hacer en las islas del mar Mediterráneo. Tal vez tú encuentres a un joven atractivo, de buena posición, que podrías tomar por esposo.
Se pusieron en camino y viajaron de isla en isla, el padre haciendo sus negocios mientras Fátima soñaba con el esposo que pronto podría ser suyo. Pero un día, cuando estaban en camino a Creta, se levantó una tormenta y el barco naufragó.
Fátima, semiconsciente, fue arrojada a una playa cercana a Alejandría. Su padre había muerto y ella quedó totalmente desamparada. Podía recordar sólo vagamente su vida hasta entonces, ya que la experiencia del naufragio, y el haber estado expuesta a las inclemencias del mar, la habían dejado completamente exhausta.
Mientras vagaba por la arena, una familia de tejedores la encontró. A pesar de ser pobres, la llevaron a su humilde casa y le enseñaron su oficio. De esta manera, ella inició una segunda vida y en el lapso de uno o dos años volvió a ser feliz, habiéndose reconciliado con su suerte. Pero un día, estando en la playa, una banda de mercaderes de esclavos desembarcó y se la llevo, junto con otros cautivos. A pesar de lamentarse amargamente de su suerte, no encontró ninguna compasión por parte de ellos, quienes la llevaron a Estambul y la vendieron como esclava. Por segunda vez, su mundo se había derrumbado.
Ahora bien, sucedió que en el mercado había pocos compradores. Uno de ellos era un hombre que buscaba esclavos para trabajar en su aserradero, donde fabricaba mástiles para barcos. Cuando vio el abatimiento de la infortunada Fátima, decidió comprarla, pensando que de este modo, al menos, podría ofrecerle una vida un poco mejor que la que habría de recibir de otro comprador. Llevó a Fátima a su hogar, con la intención de hacer de ella una sirvienta para su esposa, pero cuando llegó a su casa, se enteró de que había perdido todo su dinero al ser capturado un cargamento por piratas, no podía afrontar los gastos que le ocasionaba tener trabajadores, de modo que él, Fátima y su mujer quedaron solos para llevar a cabo la pesada tarea de fabricar mástiles. Fátima, agradecida a su empleador por haberla rescatado, trabajó tan duramente y tan bien, que él le dio la libertad y ella llegó a ser su ayudante de confianza. Fue así como llegó a ser relativamente feliz en su tercera profesión. Un día, él le dijo:
- Fátima, quiero que vayas a Java, como mi agente, con un cargamento de mástiles; asegúrate de venderlos con provecho.
Ella se puso en camino, pero cuando el barco estuvo frente a la costa china, un tifón lo hizo naufragar y, una vez más, se vio arrojada a la playa de un país desconocido. Otra vez lloró amargamente, porque sentía que en su vida nada sucedía de acuerdo con sus expectativas. Siempre que las cosas parecían andar bien, algo ocurría, destruyendo todas sus esperanzas, - ¿Por qué será - exclamó por tercera vez- que siempre que intento hacer algo, se malogra? ¿Por qué deben ocurrirme tantas desgracias?, pero no hubo respuesta. De manera que se levantó de la arena y se encaminó tierra adentro.
Ahora bien, sucedía que nadie en China había oído hablar de Fátima ni sabía nada de sus problemas. Pero existía la leyenda de que un día llegaría allí cierta mujer extranjera, capaz de hacer una tienda para el emperador. Y puesto que en aquel entonces en China no existía nadie que pudiera hacer tiendas, todo el mundo esperaba el cumplimiento de aquella predicción con la más vivida expectativa. A fin de estar seguros de que esta extranjera, al llegar, no pasara inadvertida, los sucesivos emperadores de China solían mandar heraldos una vez por año a todas las ciudades y a todas las aldeas del país, pidiendo que cada mujer extranjera fuera llevada ante la Corte. Fue justamente en una de esas ocasiones cuando Fátima, agotada, llegó a una ciudad costera de China. La gente del lugar habló con ella por medio de un intérprete, explicándole que tenia que ir a ver al emperador:
- Señora - dijo el emperador cuando Fátima fue llevada ante él - ¿sabéis fabricar una tienda?- Creo que si - dijo Fátima.
Pidió sogas, pero no las había, de modo que, recordando sus tiempos de hilandera, recogió lino y fabricó las cuerdas. Luego pidió una tela fuerte, pero los chinos no tenían la clase de tela que ella necesitaba, entonces, utilizando su experiencia con los tejedores de Alejandría, fabricó una tela resistente para hacer tiendas. Luego vio que necesitaba los palos para la tienda, pero no existían en el país. Entonces, Fátima, recordando cómo había sido enseñada por el fabricante de mástiles en Estambul, hábilmente hizo unos sólidos palos. Cuando estos estuvieron listos, se devanó los sesos tratando de recordar todas las tiendas que había visto en sus viajes; y he aquí que una tienda fue construida. Cuando esta maravilla fue mostrada al emperador de China, le ofreció a Fátima dar cabal cumplimiento a cualquier deseo que ella expresara. Ella eligió establecerse en China, donde se casó con un atractivo príncipe, y donde, rodeada por sus hijos, vivió muy feliz hasta el fin de sus días.
Fue a través de estas aventuras como Fátima comprendió que lo que había parecido ser, en su momento, una experiencia desagradable, resultó ser parte esencial en la elaboración de su felicidad final.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Comportamiento

Se le pregunto a Arif de Damasco:
- ¿Cuántos modos hay de comportarse hacia los visitantes?
El dijo:
- Dos. El primero es el comportamiento que hace que las personas quieran estar contigo. El segundo es el comportamiento que hace que quieran alejarse. No hay comportamiento conocido por la gente que transmita más que esto, amistad u hostilidad, aparte de la forma de comportamiento conocida por aquellos que ya no la necesitan.



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Barro
El falso estudiante es aquel cuyos ojos están fijos en el cielo porque sus pies están hundidos en el barro.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El secreto

El rey Tashak de Persia revelo una vez a sus esclavos un secreto y añadió:
- A nadie se lo contéis.
Estos lo mantuvieron durante todo un año y, al fin, lo revelaron. El secreto se extendió como una marea por el reino y así todo el mundo lo conoció.
Furioso el rey encadeno a los esclavos y los envió al verdugo.
- Cortadles la cabeza – ordenó
- Piedad – exclamó uno de los esclavos- No nos matéis por culpa de vuestro propio delito.
- ¿Cómo es eso? – inquirió el rey.
- ¿Acaso esta marea que intentáis detener – respondió el esclavo – no era más que una sencilla gota que sola moraba en vuestro corazón?

domingo, 21 de noviembre de 2010

Transmitiendo

Puedes conocer a las personas muy bien, verlas diariamente, vivir en la misma casa con ellas. No conceden especial importancia a lo que dices o haces hasta que se enteran que vas a aparecer en televisión. Entonces se apresuran a llegar pronto de la oficina, no para verte en casa, sino para verte diciendo las mismas cosas en televisión.
Del mismo modo, numerosas personas que no soñarían en leer uno de tus libros se apiñaran incomodas alrededor de un aparato de radio para escuchar cómo otras personas hablan acerca del libro.
Es una triste carencia de la cultura no haber hecho posible que la gente tome interés en algo a menos que esté dramatizado (por el mero acto de transmitirlo) o ritualizado.
Es la misma gente que dice:”Tengo que venir a tu conferencia”. Cuando respondes “me puedes escuchar diciendo las mismas cosas cada día, sin tener que asistir a una reunión”, contestan invariablemente: “Si, pero no es lo mismo”.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El pavo real

Era un pájaro maravilloso. Extendía su cola asombrando a todos con sus deslumbrantes colores… a todos, excepto claro está, a un hombre de mala voluntad.
- ¡Vaya zarpas más feas que tiene ese pájaro – dijo.

La buena acción

El alcalde de un pueblo vio cómo un hombre sacaba una espina del pie de un niño huérfano. Y esa noche soñó con el hombre, paseando placenteramente por los jardines del Paraiso diciendo:
- ¡Mira cuantas rosas han brotado de esa espina!.

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL SECRETO SE PROTEGE SOLO

Cierta vez un maestro quiso ilustrar a sus discípulos sobre algunos aspectos importantes de la enseñanza.
Uno de ellos le preguntó cuál era la mejor forma de ocultar un secreto.
Los discípulos se quedaron atónitos ante la respuesta de su maestro:
-La mejor forma de guardar un secreto es a la vista de todo el mundo.
-Pero maestro, replicaron a coro, ¿Cómo es posible que no lo descubran?
Observándoles con mucha indulgencia el maestro les dijo:
-La gente común cree que la Verdad es un secreto celosamente guardado, que es casi imposible acceder a ella, pero en realidad está al alcance de todos, cualquiera que tenga el verdadero deseo en su corazón de ser poseído por la Verdad, puede hacerlo.
-Pero maestro ¿Y qué hay entonces de todos esos libros de sabiduría que dicen tener en su interior la Verdad codificada, la cual solo será revelada a quien demuestre ser puro de recibirla?
-Hijo, si no existiera el misterio, no existiría el estímulo para querer ser revelado. El hombre necesita un empuje inicial, pero solo para aquel cuyo corazón esté rasgado por un poderoso amor que lo purgue de todo defecto y codicia no existirá tal misterio y el secreto para él no estará oculto.
-¿Y cómo se consigue tal estado? Preguntaron varios discípulos
-Deberéis trabajar mucho antes que esto suceda, y cuando llegue vuestro momento, cuando estéis en el lugar justo, aún en medio de una muchedumbre ruidosa y banal, la Verdad os encontrará sin ninguna duda y sin ninguna previsión de vuestra parte.
-Es muy interesante lo que nos explica, pero aún subsisten dudas en mi y con todo respeto, me cuesta harto imaginar cómo es posible que un secreto así, tan grande, pueda ser guardado frente a todo el mundo y no ser descubierto?¿Es que tan tonta es la gente? Arguyó un discípulo.
Sin molestarse siquiera el maestro, le contestó:
-La gente está preocupada por cosas inútiles, cosas que consideran de gran valor, y que en realidad no lo tienen, y malgastan su vida mientras lo esencial se les escapa de las manos. Mirad, haremos un experimento. En unos días se llevará a cabo la feria semanal y allí podré demostraros en la práctica lo que os asevero.
Pasaron los días y llegó el momento de la feria, el maestro y sus discípulos prepararon una larga mesa. Allí el sabio fue distribuyendo objetos de distinta naturaleza, algunos parecían joyas doradas, otras gemas preciosas y otros reliquias muy antiguas.
Las horas iban pasando, y la gente observaba los distintos objetos. Una persona se acercó para ver una piedra roja y el maestro le aseguró que era un rubí de alta calidad. La persona preguntó su precio y al ver que no era una suma elevada lo adquirió. Así sucedió con las joyas, y con las reliquias de las cuales el maestro aseguraba su alto valor y antigüedad. Los discípulos no entendían lo que sucedía y bostezaban de aburrimiento, ya desesperaban por la hora en que la feria concluyera.
Un hombre de aspecto vulgar y pobremente vestido, se acercó a la mesa. Sus ojos se posaron sobre una gema en especial y preguntó al maestro cual era su precio.
-Perdóname y no te ofendas por lo que voy a decirte, pero no creo que poseas el suficiente dinero como para adquirir tan valiosa pieza. Le contestó el maestro
El hombre no dijo nada y dirigió entonces su mirada a una joya en especial y preguntó nuevamente por su precio y recibió la misma cortante contestación del sabio.
Ya visiblemente fastidiado el extraño, ahora exigió el precio por una reliquia en particular y recibió nuevamente la misma y rotunda respuesta del maestro.
Mirando fijamente a los ojos del sabio le dijo:
-Me juzgas por mi aspecto, porque en realidad no sabes quién soy. Estoy vestido con estas humildes prendas, para así poder ocultar mi identidad y confundirme entre la multitud, pero en realidad soy un poderoso príncipe de una comarca cercana y mi padre el rey, me ha enviado en busca de un gran amigo suyo, para solicitarle sea mi guía espiritual y para encontrarle debería obtener tres objetos únicos de valor inigualable que solo yo estoy capacitado de reconocerlos. Así pues que basta de negativas, pagaré el precio que me pidas por ellos.
-Querido príncipe, yo soy ese gran amigo de tu padre ¿No te acuerdas ya de mi? Eras muy niño y yo fui tu maestro y el consejero personal de tu padre, el rey. Antes de tu adolescencia me retiré de la corte para difundir mis conocimientos. Fue entonces cuando el príncipe reconoció entonces a su querido mentor y emocionados se confundieron en un fuerte y largo abrazo.
- Discúlpame si aparenté en un principio no conocerte, porque fue necesario para impartir una lección a mis discípulos. Por favor, querido príncipe, ven a mi humilde casa con mis discípulos para que te agasajemos como corresponde. Y volviéndose a sus discípulos, les dijo:

-Como habéis visto, la gente solo se preocupó por vidrios coloreados de valor insignificante, metales dorados que aparentaban oro, o falsas reliquias decoradas de yeso, los objetos únicos de inigualable valor, estaban a la vista de todo el mundo, pero solo el que estaba capacitado para verlos es el único digno de poseerlos.

-El secreto se protege solo, concluyó

Elias Pessaj
http://www.seronoser-tudecides.blogspot.com/

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sobre la apariencia

El hombre ordinario juzga a una persona no por sus valores interiores, sino por sus acciones aparentes, por lo que superficialmente parece ser, por lo que la gente dice de él. Este método es aplicable solo para cierto tipo de juicio, y no para otros. Lo que una persona parece ser, depende de lo que se sabe de él. Por ejemplo, un hombre que esgrime un garfio no es necesariamente un asesino; podría ser también un conductor de elefantes.
Los elegido violan muy frecuentemente los cánones superficiales del aspecto, con el fin de no ser afectados por el comportamiento de la masa por su criterio artificial, y en otras ocasiones también para demostrar a aquellos que lo pueden ver, que la conducta de por sí no demuestra el valor interior de una persona.

Pahlawan -i-Zaif

martes, 16 de noviembre de 2010

Cuento

Había una vez un viejo sabio sufí que acostumbraba quedarse en su hogar y en su jardín y no salía demasiado, y cada vez que el rey iba a visitar la localidad, acostumbraba mandarle mensajes pidiéndole que fuera a verlo. Y finalmente, un día llegó en que fue a ver al rey y el rey le dijo: - Yo he estado viniendo aquí y le he enviado mensajes invitándolo a venir y usted no ha venido, ¿por qué no viene usted más seguido?, y el sabio le contestó: - Porque las palabras “¿por qué no viene usted más seguido?” son más dulces para mí que las palabras “¡por qué ha venido otra vez!”.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Grupos de trabajo e intención

La energía positiva es producida por el esfuerzo, por lo tanto, no debería ser utilizada sin una reflexión y la intención suficientes. Si trabajan duro en sus empleos por una semana y al final de la semana obtienen su paga, no salen a comprar un globo y lo dejan irse por el aire. No es suficiente decir, como justificativo para hacer eso, “Bueno, compré un globo, lo hice ascender y luego até a él una carta para Omar Ali Shah”. No soy Papa Noel. La intención es muy buena. En ese punto uno para y piensa: “¿Cuál es mi intención al enviar esta carta así, por qué no uso el servicio de correos?”. El entusiasmo está ahí, la intención es correcta, por lo tanto debiera producirse una acción correcta. Si ustedes dicen: “Me gustaría escribir una carta pero no se escribir”, entonces podrían estar en la situación de un hombre que un día quiso escribir una carta y no pudo hacerlo, entonces fue a ver a Nasrudin.
El hombre le dijo a Nasrudin: “Quiero escribir una carta a mi hijo, que está en tal lugar, ¿podría usted escribirla por mi?, y Nasrudin respondió: “Tengo papel y tengo que cobrar un peso por el trabajo de escribir la carta”, y luego Nasrudin dijo: “¿Tiene usted dinero para mi pasaje aéreo de ida y vuelta al lugar donde vive su hijo?” el hombre contesto: “No, pero tengo suficiente para el sello postal, no necesita ir personalmente”, Nasrudin dijo: “Si, tengo que ir con la carta”, y el hombre le respondió: “Usted es muy amable, muy gentil, pero es suficiente con que escriba la carta y acepte el peso, yo pondré una estampilla y la mandare por correo”, y Nasrudin dijo: “NO. Yo escribo la carta, tengo que ir”, y el hombre contesto: “Soy un hombre pobre, un hombre simple, no comprendo todo esto, todo lo que quiero es una carta, para enviar a mi hijo y usted dice que tiene que ir con la carta, ¿podría usted decirme por qué tiene que ir con la carta?”, Nasrudin entonces dijo: “La razón es que nadie puede entender mi letra, por eso tengo que ir yo mismo a leerla”.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El rey Darío y su caballerizo

Darío, rey de Persia, estaba cazando un día cuando se encontró apartado de sus sirvientes. Cabalgaba solo a través de una pradera y observó que un hombre corría hacia él.
“Es un enemigo” – pensó – y colocando una flecha en su arco, apuntó.
- Mi señor – gritó el hombre lleno de miedo – No disparéis. ¿No me reconocéis? Soy vuestro caballerizo y cuido de vuestros corceles.
- Da gracias a tu buen ángel – dijo Darío sonriendo, mientras guardaba la flecha – un minuto más y estaría muerto.
El caballerizo rio nerviosamente, se acercó y se inclinó.
- Espero que me perdonéis mi señor, si os ofrezco un consejo – dijo - ¡Tiene que haber algo verdaderamente errado cuando un rey no distingue a un amigo de un enemigo! Una de las exigencias de la gran posición que ocupáis es la de saber quién es cada uno de vuestros seguidores. He estado a menudo en vuestra presencia y hemos discutido varias veces sobre los caballos que cuido para vos. Pero ahora, cuando corría lleno de alegría cruzando el prado para daros la bienvenida, no deberías haber pensado que era un enemigo.
- ¿Veis todos esos corceles? – dijo el caballerizo extendiendo los brazos - ¡Hay cientos de ellos, miles de ellos! Y conozco el nombre de todos. Nombrad uno y os lo traeré. Esta es la razón de que me confiaseis este puesto. ¡Oh majestad! Deberíais atender a vuestra grey con el mismo cuidado.
Se dijo que Darío se dirigió amablemente al hombre y que grabó el consejo en su corazón.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Ejemplo

Había una vez un derviche cuya reputación, debido a sus logros espirituales y temporales, se incrementaba con el paso de los años.
Un día decidió casarse. Para sorpresa de todos los que le conocían, eligió la mujer de peor temperamento en muchas millas a la redonda.
Cierto baba errante que le visitó, no mucho tiempo después de su boda, no pudo dominar su curiosidad a la vista de este hombre santo constantemente interrumpido y criticado por una estúpida mujer.
Pidió a su anfitrión que le explicara la razón.
El derviche dijo:
- Hermano, cuando penetres más allá de lo obvio, se te aclararan muchas cosas. Ocurre que las arengas de mi mujer evitan que me convierta en demasiado dominante. Sin ella, mi posición como sabio se me subiría a la cabeza. Además siempre existe la posibilidad de que ella pueda ver, al comparar su conducta con la mía, que podría modificar su rudeza y asegurar su propia felicidad celestial.
Verdaderamente, hay que practicar las imitaciones de los sabios, se dijo entre si el baba.
Quedó profundamente impresionado por la explicación y, tan pronto como volvió a su propio hogar, se caso con la mujer de temperamento mas repugnante que pudo encontrar.
Ella lo injuriaba ante sus amigos, pariente y discípulos. Pero la mansedumbre del baba sólo servía para incrementar su desprecio y sus mofas.
Antes de que hubieran pasado muchos meses, la esposa del baba había enloquecido, y tanto se había acostumbrado a amenazar a la gente si provocar ninguna reacción, que un día empezó una disputa con una mujer aun mas depravada que ella, la cual la mató.
El baba viudo volvió a la vida errante, y un día se encontró otra vez en la casa del derviche a quien explico su historia.
El derviche dijo:- Si me hubieras preguntado, en lugar de precipitarte a poner en práctica un principio medio comprendido, te hubiera dicho que no era una regla general, y cómo ponerla en práctica en tu caso particular. Tratando de beneficiarte, has hecho daño a otros.